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El actuar social de los católicos Imprimir
Escrito por Omar Árcega E.   
Domingo 17 de Enero 2010

ALACENA

Image «Imposible ser excelentes católicos en la cuestión cultural si nuestra fe no tiene repercusiones sociales» - La doctora María Luisa Aspe Armella, catedrática de la Universidad Iberoamericana, miembro de la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural, autora de diversos libros, una infinidad de artículos y ponencias, conferencista y vicepresidenta del Instituto Mexicano de Doctrina Social (IMDOSOC), habla con El Observador sobre el actuar social de los católicos.

Por Omar Árcega E.

¿Se debe cristianizar la cultura?

«Yo no diría cristianizar la cultura, sino el aporte de los cristianos a la cultura. Esto no es sólo un juego de palabras. A principios del siglo XX nosotros, los católicos, hablábamos de volver al mundo cristiano; esto ha quedado atrás. Estamos en un mundo secular, en un mundo plural, y somos minoría. Ante esta realidad, desde nuestro testimonio, desde nuestra profesión, debemos ser creadores de cultura. Como católicos, impregnar al mundo de justicia, de valores humanos profundos, del respeto a la sacralidad de la vida. En este sentido, tenemos que ser profesionales, tenemos que lidiar con los problemas de un mundo secular siendo auténticos en nuestra fe y que ésta se traduzca en obras».

¿Cómo Iglesia somos fieles a la doctrina social?

«Creo que estamos fallando en varias aspectos. En los años setentas tuvo mucha fuerza una idea de teología de la liberación cercana a la violencia. Como reacción nos fuimos al otro extremo. Por eso tocar el tema de los pobres suena a ser guerrillero. Pero el tema de los pobres es evangélico, es del Magisterio, y el tema de los pobres es de la doctrina social de la Iglesia. En este sentido ha existido una preocupación más por el culto, que es muy bueno, más por lo sacramental, que es esencial; pero un alejamiento por las implicaciones sociales de nuestro ser católicos. No es posible ser unos excelentes católicos en la cuestión cultual si nuestra fe no tiene repercusiones sociales. Es importante asistir a Misa, pero debemos preguntarnos: ¿Y el otro?, ¿y mi prójimo?».

¿Cómo afecta el relativismo a la constitución de las familias?

«El relativismo niega la objetividad de la verdad. Es decir, la posibilidad de que haya certezas. Esto implica que en la dinámica familiar, cuando haya un intento de transformar la situación, al dudar de todo, sea imposible hacerlo pues ignoramos qué es lo bueno o lo malo. El relativismo nos arrebata el intento de hacer algo por los demás. Por otro lado, la autoridad de los padres respecto a los hijos se ve mermada, pues los hijos consideran que todo es cuestión de opiniones o de perspectiva».

¿Ha sido distinto el anticlericalismo en México con respecto a otras naciones?

«Tenemos una diferencia fundamental entre México y el resto de las naciones iberoamericanas. México fue el único país que tuvo en el siglo XIX una separación Iglesia-Estado y una Guerra de Reforma. Si vemos la toma de posesión de cualquier presidente de América, es jurando ante la Biblia y un crucifijo; esto hasta visualmente es impensable para México por nuestra historia. Es el único país con una Guerra de Reforma, con una constitución liberal en 1857 y que fue profundamente anticlerical. Entonces, esto nos marca en dos sentidos: por un lado, como católicos, hemos tenido una relación más difícil con el Estado y por otro nos hace más bravucones, muchas veces sólo gritamos pero no fundamentamos lo que decimos».

¿Cuál es su opinión sobre la Cartilla de Salud que se esta promoviendo en donde se pretende imponer un modelo de sexualidad?

«No he seguido el tema con mucha profundidad. Pero los creyentes tenemos que incidir en las políticas públicas y lo debemos hacer desde el conocimiento serio y argumentado sobre los temas que se toquen. A veces gritamos mucho pero carecemos de argumentos. Sí me preocupa la actitud de los que están en contra de los valores que nosotros consideramos fundamentales: en ocasiones tienen una preparación argumentativa y de razones mucho más fuerte que la de los creyentes. Cualquier política pública debe tomar en cuenta a los ciudadanos y una porción importante de ciudadanos somos los católicos; por otro lado, debemos prepararnos para responder a estas problemáticas con argumentos y no sólo con marchas».

¿Cuál es la riqueza que aporta IMDOSOC a la Iglesia?

«IMDOSOC a lo que se dedica es a formar formadores. Es decir, partiendo del principio de subsidiariedad, no hacer por el otro lo que puede hacer por sí mismo. IMDOSOC va a las diócesis, con grupos de católicos, de académicos, a darles un ‘empujón’, lo que ellos no pueden hacer. Da asesorías y cursos sobre temas relevantes de la Iglesia y la sociedad.

Yo soy una académica. Me invitaron a IMDOSOC a seguir formándome para aportar desde mi formación a la Iglesia y al mundo. Se trata de impactar en el mundo de la educación, de la política, de la cultura. Dar ese aporte de la riqueza de la Iglesia, una Iglesia que edificó Europa, que consolidó América y que, a partir de los años setenta del siglo XX,s ha ido brillando cada vez menos».

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