La película de corto metraje junta a dos grandes de la promoción de la dignidad humana.
Por Walter Turnbull
La película de corto metraje junta a dos grandes de la promoción de la dignidad humana. Uno es Nick Vujicic, el admirable joven australiano nacido sin brazos y sin piernas cuyas noticias en internet han dado la vuelta al mundo como un ejemplo del descubrimiento del tesoro de la vida aun en medio de adversidades e impedimentos.
El otro es Eduardo Verástegui, el exitoso actor mexicano que se propuso no filmar en adelante nada que atentara contra la fe, la familia o la imagen de la comunidad iberoamericana. Y también aparece un escritor y director, Joshua Weigel, perfectamente desconocido para un ignorante como yo, pero evidentemente un gran director y escritor. El argumento, no necesariamente verosímil, nos presenta a un circo ambulante formado por un grupo de rechazados y unido en una inusual amistad, que recorre las tierras desoladas durante la Gran Depresión trayendo esperanza a sus tristes habitantes. Nos recuerda el realismo fantástico, pero con revestimiento de moral y buen gusto.
Hace unas semanas, el cortometraje recibió el primer premio en el concurso de «The Doorpost Film Project», una agrupación dedicada a promover a cineastas visionarios que a través del cine descubran y publiquen la verdad sobre el hombre, con la exhibición de valores como la esperanza, el perdón, la humildad, la alegría, la libertad y la redención.
Aunque el corto está catalogado como película de esperanza, en realidad promueve muchísimos valores como el respeto, la correcta autoestima, la confianza en uno mismo, el esfuerzo y la audacia en la consecución de metas, la promoción del otro a través del aprecio, la creencia en un futuro cuando todo parece perdido, la fraternidad solidaria... y aunque la película no menciona a Dios, sabemos que ambos protagonistas son creyentes convencidos y que los valores que reflejan son los del cristianismo.
Vemos a Eduardo Verástegui una vez más obteniendo un rotundo éxito con un filme de valores que refleja su vida. En «El Circo de la Mariposa» representa a un hombre que, con mucho amor, creatividad y sabiduría, devuelve la dignidad a personas.
Un gran cortometraje, sin duda alguna: bello, edificante, motivador. Veinte minutos repletos de arte y promoción humana.
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