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CONTRACULTURA 
Influenciados, quizá, por la costumbre (cultura) de echarle rollo a todo, muchas veces nos distraemos en los resultados (efectos), perdiendo la visión directa de qué los produce (causa).
Por Ignacio Navarro Valle Le preocupa el caos vial, los robos, las encharcadas calles de su ciudad, la contaminación, las malas calificaciones de sus hijos, el posible aumento de las gasolinas e impuestos, y agréguele el largo etcétera que quiera. Le recuerdo, son los efectos provocados por conductas específicas de personas concretas, siendo éstas las verdaderas causas en las que, considero, debemos poner atención. Influenciados, quizá, por la costumbre (cultura) de echarle rollo a todo, muchas veces nos distraemos en los resultados (efectos), perdiendo la visión directa de qué los produce (causa), andándonos por las ramas, como popularmente decimos en México. Así, formamos frecuentemente, sin quererlo, parte de esa cadena casi infinita de quejosos y poco creativos para encontrar prácticas y positivas soluciones a los interminables problemas de la convivencia diaria. Hay que ver los efectos, sí, por supuesto, pero sin mandar a segundo plano a quién los causa; esto es, la persona: usted, su hija(o), vecina(o), compañera(o), jefe(a), los chinos, etc. He aquí la clave. |