|
Escrito por José Manuel Otaolaurruchi
|
|
Domingo 22 de Noviembre 2009 |
|
HOMBRE NUEVO
Desde los tiempos de los romanos hemos heredado una amplia información sobre técnicas para hacer la guerra.
Por José Manuel Otaolaurruchi, L.C.
Desde los tiempos de los romanos hemos heredado una amplia información sobre técnicas para hacer la guerra. Tal parece que disfrutaban conquistando tierras y sometiendo pueblos. Aníbal, cartaginés, fue también brillante y sagaz pues derrotó varias veces a los romanos usando incluso armas impensables como fue el lanzar vasijas de barro con serpientes venenosas en las batallas navales.
De entre las muchas técnicas hay una especialmente malvada y que todos conocemos: «divide y vencerás». Ésta no se refiere a la fracción de los ejércitos, como se podría pensar, sino a la conjura, el sembrar cizaña, levantar falsos testimonios, incordiar. Luis XI, rey de Francia, conocido como el cruel, es ejemplo de un monarca que ganó batallas sin luchar, pero sí enfrentando a sus enemigos a base de intrigas. Era capaz de agrietar las coaliciones de sus enemigos enfrentándolos entre sí y luego atrayéndolos a su propio bando. La hipocresía nunca lo abandonó. Decía: «Quien no sepa simular, no será capaz de reinar». ¿No les parece que esta técnica se sigue utilizando en círculos menores: una oficina de trabajo, en asuntos de amores, entre vendedores, sociedades e incluso entre familiares? |