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LOS VALORES DE MÉXICO
En estos últimos días nos hemos encontrado con un tema que es aparentemente local, pero que tiene realmente un alcance nacional: la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y su sindicato.
Por Antonio Maza Pereda
En estos últimos días nos hemos encontrado con un tema que es aparentemente local, pero que tiene realmente un alcance nacional: la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y su sindicato. Lo que lo hace un tema de interés nacional es el papel del sindicato en este conflicto, porque este sindicato es similar en su composición y actividad a otros muchos sindicatos nacionales.
Aquí hay un problema de difícil solución. Los sindicatos se crean para que los trabajadores, asociados para negociar sus condiciones laborales, tengan mayor fuerza negociadora frente a las empresas. Un tema muy importante: si no hubiera sindicatos, las empresas podrían abusar de la debilidad de cada trabajador individual. El hecho de que existan sindicatos hace que las empresas moderen su fuerza frente a la debilidad de cada trabajador. Pero es muy difícil mantener un equilibrio sano entre la empresa y el sindicato. Si la empresa es demasiado fuerte y «compra» al sindicato, podría ocurrir toda clase de abusos en contra de los derechos del trabajador. Si el sindicato es muy fuerte por el número sus agremiados o por su fuerza política, puede llevar a la empresa al estancamiento y en algunos casos, no tan raros, a la quiebra. Luz y Fuerza del Centro es un ejemplo claro. Tiene exceso de personal, comparado con cualquier otra empresa de su ramo, y se ha opuesto sistemáticamente a la modernización de las actividades de la empresa, «para proteger la fuente laboral», decía. El resultado es que esta empresa ha estado quebrada por varias décadas. El gobierno federal la subsidia con una cantidad enorme: uno de cada tres pesos recaudados por el IVA se va a subsidios a la electricidad, según el CIDAC (Centro de Investigación para el Desarrollo, A.C.).
Claramente, el tema es cómo llegar a un equilibrio sano en las relaciones entre sindicatos y empresas. Se necesitan sindicatos. Es un hecho. También se necesitan empresas y empresarios que se preocupen por remunerar a su trabajador de una manera cada vez mejor. Y entre ambos deben de buscar la mayor productividad de la empresa y la continuidad rentable de la propia empresa. No se trata de uno por el otro: se trata de un equilibrio. Algo que hoy, desgraciadamente, no tenemos.
La solución no es eliminar empresarios, como dicen los extremistas de la izquierda, ni eliminar a los sindicatos, como dicen los extremistas de la derecha. La solución es el equilibrio de ambos. Pero tal parece que en este momento, al menos en nuestro país, ese equilibrio aún está lejano. |