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FAMILIA
La familia comprometida con la Iglesia, la naturaleza y la sociedad a la luz de Aparecida
Una vez más la ciudad de Santiago de Querétaro fue testigo de un evento internacional. El Movimiento Familiar Cristiano (MFC) realizó su XIV encuentro iberoamericano, el cual se tituló «La familia comprometida con la Iglesia, la naturaleza y la sociedad a la luz de Aparecida». Fueron semanas de preparativos, coordinar la logística, revisar los temas y formas de trabajar, contratiempos de último minuto. Decenas de voluntarios cuidaron hasta el más mínimo detalle.
Los participantes, los venidos de tierras lejanas, empezaron a llegar dos días antes del encuentro. Traían a cuestas sus inquietudes y experiencias de la evangelización por y para las familias. Tanto esfuerzo se cristalizó en los actos de este encuentro americano. Éste se realizó del 30 de octubre al 2 de noviembre. Durante cuatro días 500 representantes del MFC provenientes de 20 países, analizaron y discutieron los retos, oportunidades y desafíos del Movimiento en el contexto eclesial, latinoamericano y globalizado.
En la ceremonia de inauguración estuvieron presentes diversos obispos, el nuncio apostólico monseñor Christopher Pierre y autoridades políticas. El mensaje fue claro: desearon que el Movimiento vislumbre los oportunidades que tiene en este «cambio de época» para seguir construyendo familias santas y, con su ejemplo, ser «luz del mundo y sal de la tierra».
Hubo cuatro conferencias magistrales. La primera fue impartida por monseñor Rodrigo Aguilar, presidente de la Comisión de la Familia, en donde abordó el tema de la familia y las particularidades de cada etapa. Al final recordó que todo esto se debe ver a la luz de Aparecida. La segunda charla fue impartida por la doctora Ma. Luisa Aspe Armella, conferencista del IMDOSOC, quien abordó el contexto social en el que se desenvuelven las familias americanas. Exhortó a que, en una cultura poco favorable para la consolidación de familias, se encuentren formas novedosas de trasmitir la riqueza y valores del núcleo familiar. Recalcó que una de las fallas de nuestro ser católicos toca a la preocupación por los temas sociales. Debemos estar en esas ágoras para iluminarles con la riqueza de la doctrina social de la Iglesia. Ese es uno de los retos que afrontamos en América. En la tercera conferencia se abordó el tema de la familia y la ecología. La cuarta charla fue a cargo de monseñor Rogelio Cabrera, arzobispo de Tuxtla. El doctor Rodrigo Guerra versó sobre el relativismo e individualismo, el impacto que tienen estas cosmovisiones en la dinámica de las familias. Se hizo hincapié en no confundir una aceptación de la multiculturalidad con el relativismo. La primera es necesaria para una sana convivencia social y el segundo trastoca las relaciones entre los individuos, pues si todo es aceptado y todo puede ser refutado no hay nada seguro y todo esta permitido; los más vulnerables a este pensamiento son las generaciones más jóvenes, por lo cual se debe apostar por la educación y, sobre todo, por el ejemplo desde el hogar. Al terminar las conferencias magistrales había reuniones en pequeños grupos para discutir y analizar lo mencionado por los expertos ante las realidades propias, con la intención de generar propuestas y líneas de acción.
Al final se presentaron las conclusiones, donde se plantearon las directrices y los retos. Se hizo una emotiva ceremonia en vivo en donde se refrendó el compromiso de trabajar en pro de la familia, pues en ello se juega el futuro de la sociedad y el compromiso con ese Cristo vivo y resucitado. |