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EJERCICIOS DE COMPRENSIÓN
Hoy soplan vientos sanos: el 8 de mayo del presente año Guanajuato se convirtió en el estado número 12 en legislar el derecho a la vida.
Por J. Jesús García y García
«El aborto es defendido por gente que ya ha nacido». RONALD REAGAN
Duramente habría que pizcar en una vasta sembradura de escritos en pro y en contra del aborto para recoger conceptos que inspiraran algo no tan repetido sobre el asunto. Si yo hubiera guardado todos los papeles que sobre este tema han pasado por mis manos en algo más de catorce años, ellos, los papeles, fácilmente me hubieran sacado de mi cubículo. ¿Por qué tanta argumentación al respecto? Sencillamente porque no se rinde a la razón esa pequeña —pequeña ante la mayoría católica mexicana— bola de obnubilados que están como embobados con una idea de libertad que, sin dificultad, se precipita en el libertinaje.
De toda aquella papelería conservé, desde un principio, lo siguiente: la confesión del médico estadounidense Bernard Nathanson, en la que se declara culpable directo o indirecto, pero ahora plenamente arrepentido, de muchos miles de abortos, y donde señala la manipulación que hizo de datos estadísticos (la artimaña se repite en México) para lograr la aprobación «legal» de sus criminales propósitos; el reportaje intitulado «Se arrepintió Jane Roe, pionera del aborto en Estados Unidos», un caso que, después de haber desencadenado el derecho al aborto en todo Estados Unidos, acaba en la afiliación de Norma McCorvey (nombre verdadero de Jane Roe) a un grupo cristiano antiaborto llamado Operación Rescate; el espléndido estudio «Respuestas a los tópicos abortistas: mitos y realidades del aborto», de Óscar Fernández Espinosa de los Monteros, quien lo publicó en www.vidahumana.org; el sin par libro de Michel Schooyans Bioética y población. La elección de la vida, en la edición mexicana de IMDOSOC de 1995, y, por supuesto, lo que pude reunir acerca del caso de Samuel Alexander Armas y su manita agitándose intrauterinamente. Con ello cualquiera puede armar un racional estudio antiabortista.
Sobre los denodados defensores del aborto no hubo quien dijera, cuando estaban en el vientre de su madre durante las primeras catorce semanas de su gestación, que su madre podía asesinarlos porque tenía «derecho de decidir sobre su propio cuerpo»; porque «el embrión es sólo una masa de células y la vida propiamente humana inicia a partir de que se registra actividad cerebral, o sea pasados muchos meses»; porque «si la mamá quería abortar la mandaban a la clandestinidad»; porque... por una larga serie de falacias. Privó, en el caso particular de cada uno de ellos, la sensata consideración (aunque haya sido inconfesada) de que todo ser apenas concebido es un ente con un porvenir potencial desconocido que no hay derecho a obstaculizar, que es una criatura de Dios que tiene derecho formal a la vida. Deben ésta (la vida) a una legislación antiabortista.
Hoy, afortunadamente, soplan vientos sanos: el 8 de mayo del presente año Guanajuato se convirtió en el estado número 12 en legislar en el nivel de Constitución local el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Y otras entidades federativas preparan igual gestión, para despecho del perredismo y demás vociferantes del mal. |