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¡EUROPA POR CRISTO!  Las políticas respectivas deben combatir la pobreza y hacer desaparecer la opresión, y, por otro lado, asegurar la libertad y la justicia.
Por Manfred Spieker La doctrina social cristiana es una disciplina teológica que estudia las consecuencias del Evangelio sobre las estructuras sociales, económicas y políticas. Debe ser entendida como un marco ético. Encuentra su fuente en la dignidad de la persona, que para el cristiano se basa en la idea de que ha sido creado a imagen de Dios, pero que igualmente tiene su lugar dentro de las leyes de los estados en tanto que es punto de partida y objetivo de todos los marcos políticos y jurídicos. Es, así, una herramienta de primera mano para el desarrollo de líneas directrices para las actividades sociales y políticas. La primera línea directriz es el principio del bien común, o sea la suma de las condiciones sociales y políticas de una vida humana «lograda». Las políticas respectivas deben combatir la pobreza y hacer desaparecer la opresión, y, por otro lado, asegurar la libertad y la justicia. Estos objetivos están sostenidos por otros dos principios de la doctrina social cristiana: la solidaridad y la subsidiaridad. La solidaridad es la concienciación de la unión y del sentido de responsabilidad; es la capacidad y la disposición de un individuo para reconocer la dignidad y los derechos de su prójimo y de expresar este reconocimiento en su propio modo de vida y su actuación. La solidaridad no se puede concebir sin la subsidiariedad. Ésta es una línea directriz que organiza la relación entre el estado y la sociedad. El estado debe, en principio, ofrecer a la sociedad una ayuda para la autonomía, ni más ni menos. El concepto subsidiariedad viene del latín subsidium ferre, que significa llevar asistencia, ofrecer una ayuda o una protección. Para que los principios aquí enunciados sean productivos, la enseñanza social cristiana debe colaborar con todas las disciplinas de ciencia social, particularmente la economía, la sociología y las ciencias jurídicas y políticas. Con su ayuda, se pueden analizar y reanalizar los signos de los tiempos y proponer normas y máximas. Una discusión acerca de los desarrollos sociales a la luz de los principios de la enseñanza social cristiana está reflejada en las encíclicas papales sociales, desde la Rerum novarum (1891) hasta la Centésimus annus (1991). europe4christ.net |