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La mano izquierda de Obama Imprimir
Escrito por Juan Carlos Moreno Romo   
Domingo 09 de Agosto 2009

AL MARGEN…

Image Con más de un siglo de retraso, se podría decir, nuestros vecinos del norte al fin disponen de su propio Benito Juárez. Pero precisamente nosotros estamos bien situados para preguntarnos en seguida qué clase de engaño es ése de un «Benito Juárez».

Por Juan Carlos Moreno Romo

Con los ruidos de la crisis financiera como telón de fondo, las conciencias de izquierda están felices —y no sólo ellas— por el milagro de que, después de los excesos de George W. Bush (quien engañó a medio mundo para provocar una guerra desastrosa, y se ganó a pulso millones y millones de antipatías), un negro o un casi negro —un mulato, digamos— gobierne al fin en los Estados Unidos, en donde hasta hace muy poco un hombre de su color ni siquiera tenía derecho a sentarse en el autobús en los lugares reservados a los blancos.

Se trata, a no dudarlo, de un hombre de mucho mérito, y de muchas cualidades. Entre ellas, los analistas destacan la de ser un gran orador. Sus discursos sobre la reconciliación de las razas en su país, sobre sus intenciones de tratar de igual a igual con sus vecinos iberoamericanos, o sobre el cambio de actitud de EU frente al islam, han provocado en los observadores sorpresa e interés.

Sea. Con más de un siglo de retraso, se podría decir, nuestros vecinos del norte al fin disponen de su propio Benito Juárez. Pero precisamente nosotros estamos bien situados para preguntarnos en seguida qué clase de engaño es ése de un «Benito Juárez». ¿Un pastorcito que cuidaba ovejas mientras tocaba la flauta, y que desde esa «condición humilde» fue llevado al poder por el régimen que representa, como el Dios de Israel hizo con el rey David? El plagio es bastante grotesco.

Una de las primeras medidas que el gobierno de Obama tomó, y que las izquierdas del mundo occidental saludaron con efusivos aleluyas, fue el levantamiento de las restricciones de los apoyos de los Estados Unidos a grupos que fomentan el aborto fuera de ese país, y muy poco después también levantó el veto que había impuesto Bush a la experimentación con células madre embrionarias. ¿Qué diría al respecto el Eduardo Galeano de Las venas abiertas de América Latina? ¿Y qué dicen todos esos aguerridos grupos de «izquierda» a quienes indigna tanto que se experimente con los animales, cuando se experimenta de esa forma —en los laboratorios y en el discurso— con los propios seres humanos?

Entrevistado el pasado 20 de julio en la emisión radiofónica «L’économie en questions?», en France Culture, la radio cultural francesa, el economista y antropólogo Paul Jorion nos explica que, detrás de las harto sensacionalistas apariencias, lo que queda claro para una mirada bien informada es que Obama era el candidato, y es el presidente, de Wall Street, es decir, de la oligarquía financiera más poderosa del mundo, que en la «burbuja verde» nos está preparando ya el nuevo timo mundial.

Las estridentes, o incluso las conmovedoras medidas de «izquierda», que también las tiene (como la de la reforma del sistema de salud estadounidense, que ahora mismo está intentando), son cortinas de humo como esas de las que se sirven los magos para distraer la mirada de sus trucos de prestidigitación, que consisten en seguir robando el dinero de los pobres para dárselo a los pobres ricos que están, nos dicen, en tremendas dificultades.

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