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¿Qué tiene que ver el amor con la verdad? |
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Escrito por Javier Algara
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Domingo 02 de Agosto 2009 |
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VÍGÍA
Eso se habrá preguntado más de uno al conocer el título de la última encíclica de Benedicto XVI: El amor en la verdad
Por Javier Algara
Eso se habrá preguntado más de uno al conocer el título de la última encíclica de Benedicto XVI: El amor en la verdad. En la vida cotidiana, cuando se habla de amor, rara vez se conecta uno con la verdad. La verdad se le deja a los filósofos y su mundo de silogismos fríos; el amor es cosa de novios, de poetas, santos y héroes; entrega y pasión. Si nosotros nos hubiéramos entretenido en reflexiones sobre la verdad nunca nos hubiéramos casado, ni la joven albanesa Agnes Gonxha hubiera llegado a ser la madre Teresa entregada a los pobres de Calcuta. Por eso la pregunta: ¿qué tiene que ver el amor con la verdad? Pues todo, responde el Papa, porque el amor es más amor —y es más capaz de suscitar sentimientos sublimes y entrega al amado— entre más cerca esté de la verdad. No podemos amar lo que no conocemos y, obviamente, amaremos más lo que nuestra inteligencia reconozca como más digno de ser amado. Nadie ama lo malo, ni mucho menos lo peor. La calidad del amor está en función de la verdad sobre los objetos posibles de ser amados. Cuando alguien llega a ver a los demás, a sí mismo y al mundo, con la mirada de Dios, fundamento de la realidad de todo el universo, evidentemente que tendrá un criterio más certero de la verdad y amará con más seguridad de estar amando lo mejor; sabrá, sin duda alguna, que lo que ama merece verdaderamente ser amado; podrá entregarse más de lleno al objeto amado, y tendrá la certeza de que esa entrega le traerá la felicidad que todo mundo espera al amar. |