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Los obispos de Morelia organizaron un triduo de oración por la paz
Los obispos de la provincia eclesiástica de Morelia han emitido un comunicado en el que manifiestan su dolor y honda preocupación «ante la inusitada ola de violencia criminal que en estos días ha venido ensangrentando nuestra tierra». Denuncian los obispos el «clima de terror y de incertidumbre», pues son muchos «los que han recibido amenazas y son objeto de extorsión y secuestro». Además, «la población vive la angustia de sentirse indefensa y las familias quedan terriblemente traumadas cuando alguno de los suyos es ultrajado. Hay pueblos que, ante la inseguridad, van quedando deshabitados».
«No podemos callar»
«Como discípulos de Jesucristo y como pastores del Pueblo de Dios, no podemos callar ni permanecer indiferentes», afirman los obispos, quienes dicen con fuerza: «Es tiempo de levantar la voz y pedir en nombre de Dios: ¡Basta ya de muerte! Nadie podrá escapar del juicio divino y cada uno tendrá que dar cuenta de sus acciones». Por ello, realizan a continuación un llamamiento a todos los involucrados en la violencia «para que escuchen la voz de Dios que nos llama a la vida y a la paz».
No son suficientes las medidas de seguridad
Los prelados recuerdan a continuación las palabras pronunciados por Benedicto XVI en su discurso al nuevo Embajador de México ante la Santa Sede, quien reconocía que se han realizado muchos pasos «para fomentar un orden social más justo y solidario y superar las contrariedades que continúan atenazando al País», y en especial «la atención y el empeño con que las autoridades de vuestra Patria están encarando cuestiones tan graves como la violencia, el narcotráfico, las desigualdades y la pobreza, que son campo abonado para la delincuencia». Pero a la vez advertía que «para una solución eficaz y duradera de esos problemas no son suficientes medidas técnicas o de seguridad». En efecto, se requiere «una anchura de miras y la eficiente conjunción de esfuerzos, además de propiciar una necesaria renovación moral, la educación de las conciencias y la construcción de una verdadera cultura de la vida».
La oración, primero que nada
Para los obispos, la primera medida importante es «implorar con humildad e insistencia a Dios misericordioso que se compadezca de nosotros y nos conceda ver tiempos de paz». En efecto, «con la fuerza de la oración luchemos para vencer el mal a fuerza de bien. Con entereza, serenidad y prudente discreción procuremos, autoridades y ciudadanos, contribuir al restablecimiento del orden público en la paz y la justicia». Por ello, convocaron a todas las parroquias y comunidades a llevar a cabo un triduo de oración del jueves 23 al sábado 25 del presente mes de julio, organizando cada día una Hora Santa, un Viacrucis y un Rosario y a todas las familias les pidieron que a las 3:00 de la tarde rezaran una oración por la paz.
Fuente: Fides |