JHS
   Miércoles 08 de Febrero 2012   Inicio arrow No. 733 (26 de julio de 2009) arrow Las sectas: una amenaza consumista a la religiosidad
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín gratuito
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces
¡Ayúdenos!
Franquicia

Feed de El Observador Sucripcion por mail de El Observador Facebook de El Observador Twitter de El Observador

Publicidad

Una novela, un viaje, una aventura...

Soluciones, cerca de ti

Blog de un periodista católico: Jaime Septién

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

Buscando la verdad

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Divulgación de información científica relacionada con la sexualidad

Televisión católica / Iluminando al mundo

Misioneros de Guadalupe

Fuentes RSS
Las sectas: una amenaza consumista a la religiosidad Imprimir
Escrito por Umberto Marsich, m.x.   
Domingo 26 de Julio 2009

Image La desagradable extensión y proliferación actual de las sectas religiosas y de los grupos «espirituales» de varias denominaciones no deja de ser un fenómeno  preocupante.

Por el padre Umberto Marsich, m.x.

La desagradable extensión y proliferación actual de las sectas religiosas y de los grupos «espirituales» de varias denominaciones no deja de ser un fenómeno  preocupante. Se trata de algo muy complejo y con severas y devastadoras implicaciones en el tejido social y en la convivencia humana. Además, desquician la esencia antropológica misma de la religiosidad del hombre. Éste, naturalmente religioso, a lo largo de su existencia y en concomitancia con su desarrollo integral de persona, busca espontáneamente aquellas respuestas que lo puedan llenar de sentido; que le den seguridades y que lo proyecten más allá de la muerte.

Sectas religiosas y extravío humano

Las preguntas últimas y misteriosas acerca de la felicidad, vida y muerte están en el corazón de todos. Sin embargo, las nuevas y angustiosas condiciones sociales de vida inducen a buscar por todos lados «agarraderas» emocionales. Las respuestas de las religiones históricamente tradicionales, por un sinnúmero de razones, ya no satisfacen al hombre contemporáneo y parecen haber perdido credibilidad. Los hombres, hoy, no saben esperar, y la impaciencia los impulsa a fabricarse, a como dé lugar, respuestas rápidas e inmediatas que generen gratificaciones emocionales, que alimenten esperanzas de corto plazo y que no compliquen tanto su vida moral. Especialmente en el campo de la sexualidad, el amor, la procreación y el matrimonio.  

El consumismo religioso

La sociedad consumista, que ofrece en los supermercados urbanos, genialmente diseñados, todo tipo de productos que responden con inmediatez a sus necesidades, ha puesto en los mercados también sus productos «religiosos»: imágenes esotéricas, amuletos prometedores de bienestar físico, oraciones liberadoras de todo mal, y cultos seductores y descabellados a la «santa muerte». La lógica de la oferta y la demanda, en efecto, ha hecho irrupción también en el mundo de la religión. La siempre más urgente exigencia de liberación inmediata de las enfermedades físicas y psíquicas, de adquisición de poder económico y éxitos eróticos y profesionales sigue inspirando a gente sin escrúpulo para dar vida a «movimientos religiosos» que, con predicaciones apocalípticas y argumentaciones mesiánicas, convencen, arrastran y explotan sin piedad la buena fe de la gente común. En línea con la rentabilidad, que caracteriza todo negocio, los nuevos profetas construyen templos apabullantes, prometen  paraísos artificiales, fustigan a quienes no se desprenden de sus bienes materiales y crecen, así, milagrosamente. No son pocos los cristianos que, por ignorancia y desesperanza, acceden a aceptar estas nuevas propuestas religiosas.

La crisis de valores

La pérdida de los valores del espíritu; el obsesivo deseo de libertad sin límites; la falta de formación de la conciencia moral; el afán obsesivo de éxito económico; la impulsiva erotización de las relaciones; el relativismo moral, consolidado cada día más por los medios de comunicación, y las ideologías del vacío favorecen el surgimiento de experiencias religiosas superficiales y provocan la degeneración de las dimensiones constitutivas de la persona humana. Entre ellas esa dimensión espiritual auténtica que suscita en todo ser humano la necesidad de un Dios trascendente, infinito, eterno y fundamento de toda realidad. Su ausencia en la sociedad consumista contemporánea y la idolatría de las realidades humanas desorientan, también, a aquellos que, con sinceridad, desean encontrarlo. En el éxito de los nuevos mesianismos religiosos no podemos no ver, como causante, el estilo tradicional de la evangelización cristiana. Sus rasgos lucrativos, de un lado, y el escaso compromiso de sus ministros con los problemas concretos de la gran mayoría, de otro lado, provocan el alejamiento de muchos fieles.

Buscar nuevos estilos de evangelización

Urge poner remedio. El Documento de Aparecida ha evidenciado la necesidad de un nuevo estilo de acción evangelizadora. La sustitución de estructuras pastorales caducas con otras más dinámicas y misioneras será condición insoslayable para que la Iglesia americana recupere el liderazgo perdido y ofrezca a los hombres de hoy una visión más auténtica y comprometida de la fe y de Dios.

Necesitamos ser anunciadores de la salvación integral que Jesús nos ha traído, de la Buenas Nueva que el Señor ha querido extender  por todos los rincones de la Tierra.

<Anterior   Siguiente>

Los artículos firmados son responsabilidad del autor. Las palabras de "El Observador de la Actualidad" y el logo son Marca Registrada. Derechos Reservados: Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2012