|
ALACENA
Discurso del nuevo embajador de México ante la Santa Sede
El pasado 10 de julio el nuevo embajador de México ante la Santa Sede, Héctor Federico Ling Altamirano, dirigió un discurso al Santo Padre durante la ceremonia de presentación de cartas credenciales, en el que manifestó que la joven relación entre México y la Santa Sede –establecida en 1992– es «amistosa, armónica y ordenada», construida a través del diálogo y la colaboración recíproca y basada en fuertes coincidencias como los esfuerzos en la construcción de la paz mundial y en la defensa de los derechos humanos.
La relación entra ambas partes, afirmó el representante de México, «se ha mostrado abierta a explorar caminos nuevos y a estudiar en los territorios de los foros y las organizaciones internacionales los mecanismos para hacer socialmente exigibles las normas de convivencia pacífica y el respeto de los derechos y de la dignidad de la persona humana».
Caritas in veritate, invaluable aportación
En su discurso, el embajador elogió la oportuna aparición de la encíclica Caritas in veritate, a la que calificó como «documento de gran trascendencia que ofrece una invaluable aportación» y que «impele a repensar el modelo de relaciones y estructuras sociales que nos conduzca a alcanzar la justicia social y la paz».
Acto seguido, Ling Altamirano ponderó el hecho de que dicha encíclica haya visto la luz en «esta difícil encrucijada», marcada por una «aguda crisis financiera y económica, el deterioro del medio ambiente, la proliferación de las pandemias, la agudización de la marginación y la pobreza de un creciente número de personas, sobre todo en los países en vías de desarrollo».
Esta situación, dijo, «nos impone, a los gobiernos, a las comunidades y a los individuos, la necesidad de instrumentar acciones urgentes y decididas para corregir las enormes desigualdades y los desequilibrios existentes en el mundo».
Colaboración Iglesia - Estado
El embajador plenipotenciario afirmó que «el Gobierno de México tiene en alta estima los pronunciamientos de Su Santidad en favor de los derechos humanos de los migrantes y de sus familias».
Resaltó que «en la tarea cotidiana para afrontar los enormes retos que tiene ante sí la sociedad mexicana, las acciones de la Iglesia católica han sido constructivas y solidarias, y tiene mucho que aportar desde su propio ámbito».
Por eso, aseguró el embajador, «las leyes que nos hemos dado los mexicanos constituyen los pilares para trabajar con las Iglesias de manera conjunta en favor del bien común. Por convicción y tradición, México encuentra en el estado laico la mejor manera de garantizar a las religiones y al conjunto de la sociedad el ejercicio pleno de sus derechos.
«Ante la violencia en México, es necesaria una renovación moral»: Benedicto XVI
Benedicto XVI afirmó que las autoridades y las fuerzas de la sociedad mexicana encontrarán siempre la «leal cooperación y solidaridad de la Iglesia católica» en su empeño contra «la violencia, el narcotráfico, las desigualdades y la pobreza, que son campo abonado para la delincuencia».
Lo hizo en su discurso dirigido al nuevo embajador de México ante la Santa Sede, Héctor Federico Ling Altamirano, con motivo de la presentación de las cartas credenciales, en el Vaticano.
Graves cuestiones sociales
Medios de comunicación de México han atribuido a los cárteles de la droga más de siete mil 700 asesinatos desde 2008. Según datos del periódico Milenio, en junio se dieron 769 muertes violentas.
El vicario de Cristo recordó que «para una solución eficaz y duradera de esos problemas, no son suficientes medidas técnicas o de seguridad».
Para combatir esas «cuestiones tan graves», destacó, «se requiere una anchura de miras y la eficiente conjunción de esfuerzos, además de propiciar una necesaria renovación moral, la educación de las conciencias y la construcción de una verdadera cultura de la vida».
Al mismo tiempo, el pontífice reconoció que «muchos son los pasos que desde diversas instancias de vuestra nación se están dando para fomentar un orden social más justo y solidario y superar las contrariedades que continúan atenazando al país».
El Papa destacó la importancia de reconocer el derecho a la vida «en toda su amplitud», y de que las autoridades civiles lo defiendan con leyes justas y políticas efectivas.
En este sentido, apreció la eliminación de la pena capital en los Estados Unidos Mexicanos en el año 2005 y las recientes medidas que algunos de sus Estados han adoptado para proteger la vida humana desde su comienzo.
Familia, semillero de virtudes
También recordó el VI Encuentro Mundial de las Familias, celebrado el pasado mes de enero en la ciudad de México, y señaló la importancia de esta «comunidad de vida y amor, fundada en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer», para la sociedad.
«Es de suma transcendencia que se le ayude adecuadamente, de modo que los hogares no dejen de ser escuelas de respeto y entendimiento mutuo, semilleros de virtudes humanas y motivo de esperanza para el resto de la sociedad», afirmó.
Benedicto XVI destacó las «buenas relaciones» entre la Santa Sede y México y los «importantes avances» que éstas han experimentado en los últimos años.
También animó a «estrecharlas en el porvenir, teniendo en cuenta el puesto relevante que la religión ocupa en la idiosincrasia y la historia de vuestra patria».
Tal y como recordó el Papa, la ciudad de México acogió diversos actos conmemorativos del XV aniversario del restablecimiento de esas relaciones diplomáticas.
En las celebraciones, en el 2007, se debatió, entre otras cuestiones, sobre la manera correcta de entender un auténtico Estado democrático, y su deber de amparar y favorecer la libertad religiosa.
Libertad religiosa
En este sentido, Benedicto XVI afirmó que «la libertad religiosa no es un derecho más, ni tampoco un privilegio que la Iglesia católica reclama».
La definió como «la roca firme donde los derechos humanos se asientan sólidamente, ya que dicha libertad manifiesta de modo particular la dimensión trascendente de la persona humana y la absoluta inviolabilidad de su dignidad».
Por ello, explicó, la libertad religiosa pertenece a lo más esencial de cada persona, de cada pueblo y nación. «El significado medular de la misma no consiste en limitarla a una mera convivencia de ciudadanos que practican privadamente su religión, o restringirla al libre ejercicio del culto».
Más allá de eso, «se ha de asegurar a los creyentes la plena garantía de manifestar públicamente su religión, ofreciendo también su aportación a la edificación del bien común y del recto orden social en cualquier ámbito de la vida, sin ningún tipo de restricción o coacción», indicó.
Gran nación
Benedicto XVI se refirió a México como «una gran nación cuya identidad se ha ido forjando a lo largo de los siglos en fecunda relación con el mensaje de salvación que la Iglesia católica proclama, como se puede ver en muchas de sus costumbres y fiestas populares, en su arquitectura y otras diversas manifestaciones».
El Papa concluyó pidiendo a Dios, por intercesión de la Virgen de Guadalupe, que en México «resplandezca incesantemente la concordia, la fraternidad y la justicia».
Zenit – El Observador |