|
VÍGÍA
No es mi intención promover el voto nulo, pero sí conviene hacer algunas reflexiones aclaratorias.
Por Javier Algara / San Luis Potosí
En estos días se habla mucho —y generalmente mal— del voto nulo que algunos grupos recomiendan para las próximas elecciones. Se alega que es un golpe a la democracia; que es un retroceso; que es una irresponsabilidad; que es inútil, etc. Muchos críticos acaban confundiéndolo con la abstención. No es mi intención promover el voto nulo, pero sí conviene hacer algunas reflexiones aclaratorias.
En primer lugar, quien confunde el voto nulo con la abstención o no sabe de qué está hablando o sólo quiere engañar a la gente. Son dos cosas totalmente distintas, en carácter y en propósito.
Basta saber un poco de etimologías para darse cuenta de ello. Y ¿cómo puede ser obstáculo a la democracia un acto perfectamente democrático? ¿O es que sólo votando por algún partido se ejerce la democracia?
Me parece más democrático tachar la boleta electoral para manifestar que ninguno de los candidatos —o sus partidos— parece garantía de bien común, que escoger al menos peor, aun a sabiendas de que lo más seguro es que únicamente sea más de lo mismo, y que las expectativas del pueblo se conviertan en humo.
¿Retroceso? ¿Puede ser retroceso que la gente se decida a ir a votar —versus quedarse indiferente en casita— y manifestar su voluntad, aunque sea rechazando a todos los candidatos que figuran en la boleta? ¿No es eso a lo que todos le apostamos?
Hay temor entre los partidos de que eso modifique la aritmética electoral y gane algún opositor. No entiendo bien esos cálculos —el voto nulo es como un voto por otro partido; debería estar ya calculado— pero ésta es una buena oportunidad de que los partidos se den cuenta de que ya pasó el tiempo de ganar votos con dádivas y promesas bonitas; que lo que la gente quiere son buenos gobernantes.
Se dice, finalmente, que es algo inútil. Dicen que Ruiz Cortines se burlaba de Gómez Morín y González Luna apodándolos «catequistas», ilusos, y que sus los amigos intentaban disuadirlos de querer nadar contra la corriente porque era inútil... y ya ven. |