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CONTRACULTURA
Y es que para alcanzar el éxito se requieren por lo menos tres retos.
Por Ignacio Navarro Valle / Zapopan, Jal.
En las actuales circunstancias es frecuente enterarse de fórmulas, cursos, etc., que, a través de una simplista publicidad, prometen «éxito» elevando nuestras ventas o sacándonos de nuestros apuros financieros, como si pudiéramos resolver el panorama económico mágicamente. Y, dados los recientes pronósticos, hay crisis para rato.
En la mayoría de estas «atractivas» ofertas subyace un engaño sistemático al público que acude y paga, porque dejan de lado lo realmente valioso para alcanzarlo: el esfuerzo y la perseverancia. Y es que para alcanzar el éxito se requieren por lo menos tres retos:
1.- Superar la frustración. Nada sale a la primera, y la frustración hace que rompamos nuestros sueños, que nuestra actitud positiva se vuelva negativa y que se acabe derrumbando nuestra autodisciplina, y sin ésta nos alejamos de los resultados que buscamos. Así, Thomas Alva Edison tuvo muchos intentos frustrados antes de inventar la bombilla incandescente (foco).
2.- Superar el rechazo. El desafío para aquellos que nos proponemos algo positivo —en la habitual cultura de la envidia y zancadilla— es superar los «no». ¿Sabe cuántas veces le rechazaron a Sylvester Stallone su historieta de Rocky antes de llevarla a la pantalla?
3.- Dar más de lo que esperamos recibir. Es lo más importante y quizá más difícil de ejecutar porque estamos inmersos en la cultura de recibir. Así, en automático, estamos esperando que mi pareja, mi hija, mi jefe, mi socio, mi cliente, mi vecino, etc., me dé, haga, reconozca, valore, alabe, premie, etc., olvidándome o, por lo menos, acallando mi conciencia que repite que «el arte de vivir consiste en dar.». |