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HOMBRE NUEVO
Los hombres perdonamos a veces y más bien pocas veces; pero la vida jamás perdona. La vida te las cobra todas.
Por José Manuel Otaolaurruchi, L.C.
Terrible plan el del santo Job: Pórtate bien, sé honrado, no te aproveches, aguanta aunque te salgan todas las cosas mal en esta vida, mientras que a los malos parezca que todo les resulte de maravilla. Resígnate a vivir con la esperanza puesta en que al llegar al cielo se va a restituir la justicia, los buenos recibirán premio y los malos, castigo.
Pero nos olvidamos que el premio o el castigo comienza en la misma vida terrena, porque Dios perdona siempre en esta vida mientras el pecador se arrepienta y se convierta de todo corazón. Los hombres perdonamos a veces y más bien pocas veces; pero la vida jamás perdona. La vida te las cobra todas.
Hay un axioma que no falla: «Del mal no se puede producir un bien». El que roba, aunque no lo atrapen los policías, su conciencia lo acecha, le remuerde y pasa las noches temeroso de que lo descubran. Este hombre no puede salir a la calle con la conciencia tranquila. Y lo mismo se aplica para que el que miente, el que difama, el que lastima a su prójimo y vuelve la espalda al necesitado, el que intriga, el que se enreda en el vicio de las drogas, del sexo o del alcohol. Todos ellos acaban mal. Después de todo, Job tenía razón. |