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MUNDO CONTEMPORÁNEO
Desde sus inicios, la religión ha jugado un papel de integración, cohesión y conservación de la realidad social. Hay quienes dicen que la vida religiosa sufre una grande crisis…
Por Sandra Ramírez / Roma
Desde sus inicios, la religión ha jugado un papel de integración, cohesión y conservación de la realidad social. Hay quienes dicen que la vida religiosa sufre una grande crisis y se habla incluso de la desaparición definitiva y total de la religiosidad. En los últimos años, expertos en sociología de la religión han profundizado sobre el tema concentrándose en los grandes cambios que ha sufrido la religiosidad contemporánea. De esta manera se ha desmentido la hipótesis sobre la decadencia y futura muerte de la religión, afirma Joze Bajzec, profesor ordinario de sociología de la religión, de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Pontificia Salesiana en Roma, Italia.
La vida religiosa no se ha apagado en el mundo moderno. En realidad, el nuevo milenio se caracteriza por una latente diversidad religiosa, en donde las creencias y la práctica han sido reformadas de múltiples maneras.
Para comprender mejor la función y la importancia social de la religión hoy en día, conviene realizar una reflexión sobre sus orígenes. Retomando la explicación del sociólogo Emile Durkheim (1858-1917) sobre las raíces de la religión primitiva y la función del «tótem». Según el autor, todas las religiones conocidas a lo largo de la historia derivan de la experiencia primitiva del tótem, de la cual conservan también el significado y la función esencial. Apoyado en este enfoque, el profesor salesiano define las religiones como hechos de origen y de naturaleza social, en cuanto que representan la tentativa de conservar los principios morales y los valores sobre los cuales se funda la sociedad.
Emerge así la función eminentemente social de la religión, calificada por Bajsek como «la proyección simbólica de un ethos que tiene como objetivo suscitar sentimientos de dependencia, confianza, disponibilidad, cooperación y altruismo entre los participantes del grupo». De esta manera, la religión cumple su función social, llevando a término un cometido tanto disciplinario como recreativo. |