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Escrito por P. Justo López Melús
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Domingo 30 de Septiembre 2007 |
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PINCELADAS 
La limpieza del corazón facilita mucho el camino de la fe.
Por el padre Justo López Melús «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios», ha dicho Jesús. La limpieza del corazón facilita mucho el camino de la fe. El santo cura de Ars, Juan Bautista María Vianney, había hablado en el sermón, con mucho calor, sobre el sacramento de la penitencia. Después, según su costumbre, pasó a la sacristía, para que los hombres pudieran acercarse a confesar. Allí les resultaba más fácil. Uno se le presentó con deseos de aclarar sus dudas sobre la religión. «Confiésese primero», le dijo el santo. «¿Pero, cómo voy a confesarme sin aclarar antes mis dudas?». Pero el sacerdote le insistía: «Confiésese primero». Ante la fuerte convicción de sus palabras, el hombre cedió y se confesó. Al terminar, le dijo el santo cura: «Explíqueme ahora sus dudas». Y el penitente le contestó: «Ya no es necesario. Ahora lo veo todo claro». |