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DILEMAS ÉTICOS 
«Nuestra fe se opone decididamente a la resignación que considera al hombre incapaz de la verdad, como si ésta fuera demasiado grande para él».
Por Sergio Ibarra «Nuestra fe se opone decididamente a la resignación que considera al hombre incapaz de la verdad, como si ésta fuera demasiado grande para él». Benedicto XVI hizo esta declaración en un acto al que asistió hace unas semanas en Austria. Menciona la «resignación», pero la refiere al peor de los sentidos. Podríamos doblarnos a muchas cosas, pero la más clara de las implicaciones es el alto riesgo que tiene el hombre de conformarse con la mentira. Por muchas riquezas y comodidades que se le pongan y la disfracen, deja vacía la vida, y sin futuro. Palabras para un auditorio europeo, pero que se propagan hacia el resto del mundo. ¿Estaremos lejos de ser parte de ese auditorio? Es muy probable que no. Que aun cuando somos un pueblo esencialmente católico, la dictadura del relativismo democrático en el que se encuentra México empieza a «producir» y a «estimular» formas dictatoriales que atentan a la verdad. Y basta con revisar el «acuerdo» de la Cámara Baja de destituir al director del IFE, «por haber desestabilizado al país con sus declaraciones», me dijo un político. Como ciudadano me siento en deuda con el doctor Ugalde. A la fecha no hay una sola prueba que favorezca al perdedor mentiroso. Pocas veces, si no es que la única vez, hemos escuchado hablar a un funcionario público con conocimiento de lo que habla y con un claro dominio metodológico, como al director del IFE. En un escenario que todos sabíamos que se podía dar, dio una explicación técnica que nadie quiso escuchar. Se contaron todos los votos y casilla por casilla, no una sino dos veces. Todos lo tenemos bien sabido que esta próxima destitución ha sido maquinada por un hombre que se empeña en decir mentira tras mentira. Tiene nombre y apellido ¿Cuál es la verdad que hace al doctor Ugalde salir por la puerta de atrás? ¿Estaremos lejos de ser parte de ese auditorio? Hay más pruebas. La presencia de reglamentos y de leyes cada vez más frecuentes y más agresivos en contra de la vida y la familia. La anulación en el DF de la segunda instancia en los procesos de divorcio, porque, según los legisladores, generan demasiados papeles. La despenalización del aborto. La aprobación de matrimonios de personas del mismo sexo. Sólo por mencionar algunas. Los estilos de vida modernos han roto con tradiciones, pero también han roto con principios. Se impulsa ahora más el individualismo que la vida y la verdad. ¿Qué hay detrás? ¿Qué esta ocasionando la aprobación de estas leyes y reglamentos? Para la Iglesia católica, donde estamos incluidos, no hay otro camino que Aquél que se nos ha acercado como tal, y que nos ofrece su amistad para peregrinar hasta la única meta que puede darnos paz. No es una cuestión de gustos el seguimiento de Cristo. No se trata de una marca. Nos jugamos la vida. No hay alternativa a la Verdad. Porque «el cristianismo es más y algo distinto que un sistema moral, una serie de preceptos y leyes. Es el don —concluye el Papa— de una amistad que perdura en la vida y en la muerte». La amistad de Dios. |