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¡EUROPA POR CRISTO!  Numerosas personas creen que el bien y el mal no son más que nociones subjetivas. Para ellos el bien y el mal son sólo lo que un individuo, un grupo o bien una cultura consideran en este momento preciso que son el bien y el mal. Nada más que eso.
Por Andreas Kinneging ¿Existe, moralmente hablando, el bien y el mal? Esta cuestión está más de actualidad que nunca, ya que jamás la confusión fue tan grande. Numerosas personas creen que el bien y el mal no son más que nociones subjetivas. Para ellos el bien y el mal son sólo lo que un individuo, un grupo o bien una cultura consideran en este momento preciso que son el bien y el mal. Nada más que eso. Y si lo que piensan esos individuos, grupos o culturas cambia, ellos también cambiarán, ya que estas nociones no significan nada fuera de sus convicciones. Es un hecho evidente que hay numerosas y distintas formas de pensar. Nuestra especie se distingue por la capacidad de diferenciarnos unos de otros. Pero ciertas cosas no están sujetas a la opinión. Una persona no podría vivir feliz si el estado prohibiese el matrimonio, la educación, o si la práctica de la religión no estuviera permitida. Un niño no podría crecer equilibradamente sin amor y sin cuidados. Una empresa no podría generar beneficios duraderos sin colegialidad, puntualidad y honestidad. El conocimiento de lo que está bien y lo que está mal es como un manual de instrucciones para uno mismo y para convivir con los demás. El que haya distintas visiones sobre el bien y el mal no influye sobre la propia naturaleza del bien y del mal. Es más que posible que de distintas visiones una sola sea la correcta o incluso ninguna. También se podría dar el caso de que alguna de esas visiones esté más cerca de la verdad que otras. Las leyes injustas no transforman las cosas malas en buenas. El manual de instrucciones tiene que ser descubierto y, una vez descubierto, tiene que ser recordado y transmitido de generación en generación. Todas las grandes civilizaciones pasadas han descubierto la construcción moral del mundo, lo que está bien y lo que está mal, a menudo superponiéndose las unas sobre las otras, de ahí sus similitudes. Sin embargo, la comprensión más profunda del bien y del mal ha sido realizada por el cristianismo, construyendo a partir de los pilares puestos por la filosofía griega y la religión judía. Esto no debemos olvidarlo y deberíamos transmitirlo a la próxima generación. www.europe4christ.net |