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FLOR DE HARINA (Sal 147, 14)  El arca de la alianza, donde se guardaba la Ley en el Antiguo Testamento, se llama también la Tienda del Encuentro. María, seno de Dios, tienda de Dios, es la Tienda del Encuentro del Nuevo Testamento.
Por el padre Justo López Melús El arca de la alianza, donde se guardaba la Ley en el Antiguo Testamento, se llama también la Tienda del Encuentro. María, seno de Dios, tienda de Dios, es la Tienda del Encuentro del Nuevo Testamento. María fue la primera tienda viva, en la cual vivió el Absoluto como en su casa. «Los cielos y la tierra en ti se encontrarán, / María, dulce abrazo que el hombre y Dios se dan» (Gabaráin). Carretto presenta a Jesús hablando así: —El regazo de mi Madre era un pedazo de cielo. En ella se realizaba el sueño de Dios: hacer de la tierra un cielo. Yo viví en su seno como en el Paraíso. ¿Queréis vosotros convertiros en cielo? Aceptad que yo viva en vosotros, como mi Madre. María es también vuestra Madre. Pues haceos también tienda de Dios, como ella. Imitadla y seréis santos, pues la santidad es la inhabitación de Dios en vosotros, la aceptación consciente de estar habitados por Dios, como hizo mi Madre. —Sed tienda de Dios, tienda viva, ardiente, amorosa. No hagáis del Evangelio una idea. No os llenéis de ideas. Yo no he venido a traer ideas, sino vida, la Vida. Mi Madre no tenía ideas sobre Mí. Me tenía a Mí. Yo era su vida. En su vientre no había una idea. Estaba Yo, que soy la Vida. —Entre vosotros hay demasiadas palabras. Mi Madre callaba, meditaba. Es distinto amar y hablar de amor, rezar y disertar sobre la oración, comer y discutir sobre el pan. Vosotros habláis en vez de rezar, habláis de amor en vez de ser amor. Mi Madre hacía lo contrario. Rezaba, callaba, amaba. No hablaba de Mí, sino que me miraba. No estudiaba teología, sino que escuchaba mi respiración. «Hay que pasar de la teología sentada a la teología arrodillada». |