|
DEBATE 
La música profana fue hecha para oírse o bailarse, así que... ¡fuera de la Misa!
Muchos de quienes la cantan en Misa del domingo no lo saben, pero la música de Saber que vendrás es del cantante popular Bob Dylan. Concretamente de la canción que le hizo célebre en 1963: Blowing in the wind. Ciertamente Dylan vivió un progresivo acercamiento a la fe. Incluso en septiembre de 1997 tocó y cantó para Juan Pablo II. Pero el éxito de su canción y su admiración por el papa Wojtyla no justifican que ésta fuera encajada por la fuerza en la Misa, con letra modificada como para el Ofertorio. Otros ejemplos de este grave error litúrgico son: The sound of silence, que se usa para cantar un simulacro del Padrenuestro; Oda a la alegría, de Beethoven; Viva la gente, tema convertido en «Vamos a Misa»; Jesucristo, del espiritista Roberto Carlos; Yolanda, del comunista Silvio Rodríguez; el Himno Nacional de España, transformado en el «Himno a la Virgen del Carmen»; Aleluya del Silencio, de Rafael Martos; Desde que voy junto a Ti, traducción del inglés de una canción de amor; etc. Siguiendo las enseñanzas del concilio Vaticano II a través de la constitución Sacrosanctum Concilium, el papa Benedicto XVI explica que «la música y el canto son algo más que un embellecimiento del culto, pues forman parte de la actuación de la liturgia, más aún, son liturgia». La música profana fue hecha para oírse o bailarse, así que... ¡fuera de la Misa! Con información de Radio Cristiandad |