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La Universidad Libre Internacional de las Américas (ULIA) es un caso único en el mundo universitario.
La Universidad Libre Internacional de las Américas (ULIA) es un caso único en el mundo universitario. Estamos ante una universidad a distancia, gratuita, con vocación de excelencia, de ideario provida, y que funciona al margen de gobiernos y Estados. Conduce sus actividades en español, lleva funcionando ocho años y dispone en este momento de una oferta de nueve titulaciones, todas ellas de postgrado.
Su web, www.ulia.org, explica la oferta de plazas para sus cursos. Charlamos con su iniciador y coordinador general, el profesor de la Universidad de Valencia, José Pérez Adán.
¿Cómo comenzó la ULIA? «Comenzó a gestarse en unas reuniones de académicos y profesores universitarios preocupados por la falta de protección del derecho a la vida en las leyes de los países así llamados desarrollados. Nosotros veíamos que esto era un síntoma de grave decadencia y tratábamos de ver qué podíamos hacer al respecto. La primera de estas reuniones se llevó a cabo en 1993 en Segovia, España. Seguimos reuniéndonos anualmente, y a partir de 1998 ya decidimos realizar estos encuentros en América. En uno de ellos, celebrado el año 2001 en San José de Costa Rica, decidimos fundar la ULIA».
¿Qué caracteriza a ULIA? «ULIA es una universidad gratuita. Intentamos dar la oportunidad a aquellas personas que por diversas razones no pueden desplazarse a los centros del saber en sus países respectivos o en el extranjero.
«Todos nuestros cursos son a distancia a través de internet. Lo que hacemos es muy sencillo. Se trata de poner en contacto a profesores excelentes que están preparados y deseosos de transmitir lo que saben gratuitamente a un reducido número de alumnos, con esos alumnos que, a su vez, están deseosos de aprender con el único objetivo de saber más, sin preocuparse por la obtención de un título como requisito necesario para ejercer un trabajo remunerado.
«Todo el claustro de profesores trabaja ad honorem, de modo desinteresado, ofreciendo su tiempo libre y su experiencia a gentes que la valoran y aprovechan. Por otro lado, todos nuestros alumnos estudian sólo para aprender sabiendo que al final el único reconocimiento que obtendran será el que nosotros mismos le damos».
¿Cuál es la misión de su universidad y cómo contactan con profesores y alumnos? «La misión de la ULIA es la capacitación académica para una cultura de la vida, la solidaridad y la dignidad humanas, en un contexto de libre servicio mutuo y de máxima gratuidad entre profesores, tutores y alumnos.
«Quizá alguno pueda pensar que esto es un imposible, que no hay ni profesores ni alumnos así. Nuestra experiencia es, por el contrario, muy distinta. La verdad es que contamos con un claustro de profesores sobrado. Por otro lado, en ULIA tenemos una gran demanda de alumnos. Nuestros cursos son muy selectivos: sólo admitimos entre 20 y 40 por año y por titulación. Para cada plaza ofertada tenemos cien solicitudes, con lo que es necesario efectuar una cuidadosa selección. Para ello, además de la sintonía con el ideario de ULIA, nos fijamos particularmente en el currículum solidario del solicitante.
¿Nunca se ven las caras, todo se hace a distancia? «Aun a distancia se pueden ver las caras. No obstante, sí: cada año convocamos un claustro presencial en una ciudad distinta de América. El de este año lo acabamos de tener en Guatemala, y el del próximo año será en Lima. Estos claustros son unos momentos entrañables pues conoces a tus compañeros y profesores, y ahí se sellan amistades que duran de por vida. La gran mayoría de nuestros alumnos y profesores hacen verdaderos sacrificios por asistir al menos una vez. Casi todos los claustros efectuados a la fecha están reseñados en www.ulia.org/ficv
¿Cuál es la tipología del alumnado de ULIA? «Hay de todo. Acumulativamente ya son casi 700 los que han pasado por nuestras aulas virtuales. Por países, entre nuestros egresados están primero los de México, después los de Argentina y en tercer lugar los de España. Entre nuestros exalumnos predominan las mujeres, y la edad media de nuestros egresados (téngase en cuenta que de momento solo ofertamos estudios de postgrado) es de 35 años». Este año ofertan dos titulaciones nuevas: una maestría o máster en Bioética y otra en Educación de la Sexualidad y Defensa de la Vida. ¿Cómo será el futuro de ULIA a años vista? «Nuestra idea es ir paso a paso, año a año. En estos momentos tenemos ocho años de vida y ofertamos nueve titulaciones. Cada curso aumentamos y reconfiguramos la oferta. En los claustros presenciales decidimos las innovaciones y objetivos y hablamos no ya sólo de lo inmediato sino de nuestras posibilidades a largo plazo.
«Creo que el futuro de ULIA y de la labor que desempeña puede contemplarse, hoy por hoy, con optimismo. Se trata de algo que fue una idea y que es ahora una realidad prometedora». |