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DESDE EL VATICANO
«Que la Shoah sea para todos una advertencia contra el olvido, la negación y el reduccionismo, porque la violencia hecha contra un solo ser humano es violencia contra todos»
Por Sandra Ramírez / Roma
El miércoles 28 de enero el Papa Benedicto XVI, refiriéndose a las recientes conmemoraciones de la Shoah, reflexionó sobre la potencia del mal cuando conquista el corazón del hombre. Recordó la matanza cruel de millones de judíos y otras víctimas inocentes de un ciego odio racial y religioso.
Benedicto XVI pidió que «la Shoah enseñe especialmente, tanto a las viejas como a las nuevas generaciones, que solo el difícil camino de la escucha y del diálogo, del amor y del perdón, lleva a los pueblos, a las culturas y a las religiones del mundo a la meta deseada de la fraternidad y de la paz en la verdad. Que la violencia no humille jamás la dignidad del ser humano!».
Shoah es el nombre que se aplica al holocausto nazi durante la Segunda Guerra Mundial. «La Solución Final al problema judío» es el nombre que los nazis dieron a la persecución y el genocidio de los judíos. La Shoah fue planificada y ejecutada por la Alemania nacionalsocialista, dirigida por Adolfo Hitler, como parte de un programa deliberado de exterminio que involucró el asesinato de judíos, gitanos, comunistas, polacos étnicos, eslavos, discapacitados, homosexuales y disidentes políticos y religiosos, entre otros.
Sólo el difícil camino de la escucha y del diálogo, del amor y del perdón, subrayó el Santo Padre, lleva a los pueblos, a las culturas y a las religiones la fraternidad y la paz en la verdad. «Que la Shoah sea para todos una advertencia contra el olvido, la negación y el reduccionismo, porque la violencia hecha contra un solo ser humano es violencia contra todos»
Joseph Ratzinger finalizó: «Espero que la memoria de la Shoah induzca a la humanidad a reflexionar sobre la potencia imprevisible del mal cuando conquista el corazón del ser humano». |