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DESDE EL VATICANO
El Papa reflexiona sobre la unidad de los cristianos por una conversión sincera y una fe cada vez más profunda.
Por Sandra Ramírez / Roma
Durante la audiencia general del miércoles 21 de enero, celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano y con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el Santo Padre invitó a «los creyentes en Cristo de todas las iglesias y comunidades eclesiales» a rezar y tratar de trabajar «de todas las maneras posibles para alcanzar este gran objetivo».
«Con los representantes de las diferentes comuniones cristianas de Occidente continua el diálogo sobre el importante testimonio único que deben ofrecer los cristianos en un mundo cada vez más dividido y que debe afrontar tantos desafíos de carácter cultural, social, económico y ético». La semana de oración, la cual se llevó a cabo del 18 al 25 de enero 2009, se inspiró en las palabras del profeta Ezequiel: «Estarán unidas en tu mano» (37,17).
El Papa señaló que la visión de Ezequiel es particularmente elocuente para todo el movimiento ecuménico porque pone de relieve la exigencia de una auténtica renovación interior. De esta manera, teniendo en cuenta que la unidad es, sobre todo, un «don» del Señor, la semana de oración «nos estimula a todos a una conversión sincera, a una escucha cada vez más dócil de la Palabra de Dios y a una fe más profunda».
En vistas de la conclusión de la semana de oración, el domingo 25 de enero, el Santo Padre explicó que la conversión cristiana, según el modelo paulino, consiste en «en creer en la muerte y resurrección de Jesús como realidades que se han dado para cada uno y que sólo de la mano de Cristo es posible conocer y vivir la riqueza de su amor».
Frente a miles de personas reunidas en la plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical, el Papa hizo notar que la experiencia de san Pablo es modelo de una auténtica conversión cristiana, la cual maduró en la comunión y el encuentro con Cristo resucitado. |