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CONTEXTO ECLESIAL
«Si salvamos a la familia salvamos a la humanidad»: monseñor Guerrero Entrevista exclusiva con el coordinador general del Encuentro Mundial de las Familias 2009
Por Gilberto Hernández García
Todo está listo para el esperado Encuentro Mundial de las Familias (EMF), convocado por Su Santidad, el papa Benedicto XVI, en la ciudad de México; por tal motivo, monseñor Jonás Guerrero Corona, obispo auxiliar de la arquidiócesis de México y coordinador general del EMF-2009, comparte con nosotros cómo ha sido el proceso catequético para que este acontecimiento eclesial rinda los frutos esperados en bien de las familias.
¿Cómo beneficia este encuentro a las familias mexicanas? «No debemos perder de vista que, en primer lugar, el EMF tiene dos grandes objetivos: hay un objetivo internacional, motivador, impulsor, estimulante para toda la gente que está a favor de la familia a niveles de bioética, a niveles de leyes y familia –algo muy delicado en el caso de México, en que las cámaras de diputados y senadores necesitan una reflexión más profunda en estos temas porque a veces se emiten leyes que no toman en cuenta las consecuencias que tendría dicha ley–; entonces habrá especialistas del mundo entero, gente que está librando batallas a grandes niveles como en la ONU, acerca de las concertaciones en torno a la familia, al tipo de familia que quieren proponer otras instancias.
«Otro objetivo es el que se dirige a lo que llamamos la pastoral familiar, a todos los movimientos, asociaciones y grupos que promueven los valores de la familia, aun gente que no es creyente católica y de otras denominaciones; hay cantidad de grupos interesados en este asunto tan delicado que es salvaguardar la familia. En suma, esos son los dos grandes objetivos de un encuentro mundial que, al cumplirse, se convierten en beneficios directos».
¿Cómo ha sido el proceso para favorecer el interés y asimilación del EMF entre los católicos mexicanos? «Se invitó a todos los niveles –diócesis, vicarios episcopales, y a través de ellos, a su vez, a los de pastoral familiar de cada vicaría, de cada decanato– para que ellos logren invitar a todas las personas que deben y pueden ir; esto fue llegando en la medida que los animadores de la pastoral familiar estuvieron informados y se hicieron del material.
«La preparación fuerte fue con las catequesis y subsidios (23 talleres), que la hicimos a través de los que coordinan la pastoral familiar en diócesis, vicarías, decanatos, parroquias; es obvio que si una vicaría no tiene una organización, una plataforma, las familias de esas demarcaciones no pudieron prepararse. Sin embargo, en muchos lugares hubo iniciativas muy interesantes: una expo pastoral familiar, muchas inquietudes transformadas en programas, retiros espirituales, reflexiones».
¿Cómo se hará llegar toda esta riqueza que entraña el EMF a las personas que no puedan asistir? «Ya el hecho de poder repartir un millón de subsidios y medio millón de catequesis que se hicieron llegar a las familias, el que tengan estos recursos concretos asequibles sobre valores, ese ya es un fruto del encuentro, porque ¿en dónde van a encontrar 23 valores, motivados, estimulados, sustentados en un texto bíblico, en un texto del Magisterio? ¿Dónde lo va a encontrar la gente más sencilla de nuestras barriadas?
«Algunos lo van a hacer después: los subsidios y las catequesis las van a prolongar a lo largo del 2009. Hay muchísimas inquietudes, realizaciones, programas, retiros, charlas, reflexiones y demás. Aquí entra la creatividad de los que coordinan la pastoral familiar.
Algunas familias, tal vez por la cuestión económica, no podrán asistir al encuentro. ¿Cómo pueden unirse a esta celebración? «Para hacer accesible la asistencia la mayor cantidad posible de familias hemos estado ofreciendo becas, medias becas, cuasi becas. Ojalá que todas las familias interesadas acudan a sus párrocos. Habrá gente que no pueda ir al Congreso, pero les quiero recordar que la Fiesta de las Familias —el sábado 17, a las 5 de la tarde, en la explanada de la Basílica de Guadalupe— y la Misa de clausura tienen entrada libre. La asistencia se va a coordinar con boletos que no cuestan.
«Otra forma de participar es unirse en oración para que este encuentro convocado por el Papa rinda los frutos que Dios quiere que se logren para bien de las familias: si salvamos a la familia, salvamos a la humanidad». |