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MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Si a partir del repudio hacia la violencia nos proponemos cada uno de los mexicanos buscar acciones para que esto cambie, podremos, además de denunciar, contribuir a que exista un ambiente de paz.
Por Mayela Fernández de Vera
Manifestar nuestro desacuerdo y preocupación por la proliferación de la violencia es sano y lícito, pero si no se buscan medidas concretas para cambiar este ambiente en nuestro país, las manifestaciones, por multitudinarias que sean, quedan en un sentido simplemente de queja o lamento. Si a partir del repudio hacia la violencia nos proponemos cada uno de los mexicanos buscar acciones para que esto cambie, podremos, además de denunciar, contribuir a que exista un ambiente de paz.
Temor al qué dirán
Por el temor a que nos tachen de exagerados, conservadores, fundamentalistas, retrógrados, fanáticos, locos, mochos o tontos, no hemos sabido defender a nuestra niñez y juventud de los contenidos perniciosos de los medios de comunicación que, día con día, marcan en sus mentes el gusto por el sufrimiento de los otros, el aprendizaje para aniquilar a otro ser humano, las ideas de que matar es divertido y que el mal es deseable. Por esto, cuando pienses en qué puedes hacer para ayudar a revertir el estado de violencia en nuestro país, puedes pensar medidas concretas como las siguientes (seguramente tú puedes aportar otras):
1) Hablar o escribir a los patrocinadores (las marcas de los comerciales) de los programas nocivos para expresar tu desacuerdo por la siembra de violencia en las mentes de niños y jóvenes, aclarando que no comprarás los productos que venden, porque patrocinan esos programas que fomentan la violencia y, además, no se verán tales programas en tu casa.
2) Tirar a la basura (destruir) los videojuegos violentos en tu casa (aunque sean muy caros y todos los amiguitos los tengan y sean los de supermoda).
3) Tirar a la basura los videos o DVD violentos de tu casa.
4) Tirar los juguetes violentos de tu casa.
Tirar y destruir esos materiales, porque no se trata de que otros niños o jóvenes aprendan a matar también «de juego».
No nos engañemos
No seamos ingenuos, no nos engañemos a nosotros mismos: Los niños y jóvenes son como esponjas, lo sabemos bien, ¿Les daremos algo que corrompa su conciencia? ¿Por qué no buscaría un niño reproducir las imágenes violentas que ve por horas, y con las que se divierte, si su papá le compró el videojuego o el video para que lo vea? En el fondo, el mensaje que dan los padres al comprar estos productos para sus hijos es de aprobación de su contenido violento.
Rumbo a la paz
Si nos deshacemos de estos productos serenamente, hablando con nuestros hijos y explicándoles sobre la contradicción que existe entre el consumo de los productos de contenido violento con la búsqueda de la paz, esta práctica puede ayudar a que los niños entiendan hacia qué rumbo quiere ir la familia, hacia qué rumbo nos llama Jesús: al rumbo del amor a Dios y al hermano. Podría ser que algunos niños o jóvenes protestaran, pero siempre la responsabilidad de buscar el bien mayor en la familia está en los padres, así que la coherencia de vida de nosotros les dará seguridad, y eliminar estos productos de nuestra casa será una enseñanza de la búsqueda de la paz, que no se dará si negligentemente conservamos el material violento, por capricho o adicción.
Si nos quejamos simplemente sin actuar, no seremos padres responsables y comprometidos con nuestra familia y con la sociedad, seremos simplemente padres quejosos. |