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No hay Navidad sin Cristo Imprimir
Escrito por P. Sergio G. Román / «Desde la Fe»   
Domingo 21 de Diciembre 2008

ESPECIAL: NATIVIDAD

Image ¿Qué celebramos en Navidad? Dicen que cuando se hace esta pregunta a un niño de Estados Unidos, éste contesta: “Celebramos la venida de Santa Claus”. Espero que un niño mexicano todavía sea capaz de contestar que celebramos el nacimiento de Cristo.

Por el  P. Sergio G. Román / Resumido del semanario «Desde la Fe»

¿Qué celebramos en Navidad? Dicen que cuando se hace esta pregunta a un niño de EU, éste contesta: “Celebramos la venida de Santa Claus”. Y, en efecto, este grotesco personaje tiene mucho más popularidad que el Niño Jesús nacido en Belén.

Yo espero que un niño mexicano todavía sea capaz de contestar que celebramos el nacimiento de Cristo.

Una historia de amor

¿Qué hay detrás de la fiesta de la Navidad? ¡Una historia de amor! Alguien dijo que era la más bella historia de amor jamás contada. Una historia que comienza con el desamor del hombre hacia Dios: el pecado.

El pecado es algo muy feo: es un acto de deslealtad de parte del hombre hacia Aquél de quien ha recibido todo, desde el ser, hasta cada una de las cosas buenas de su vida. Es desobediencia a la voluntad de Dios, quien solamente quiere la felicidad eterna de su criatura. Pero tal parece que el hombre sólo sabe buscar su propia felicidad sin importarle la de los demás. Egoísmo. Eso es el pecado.

No se puede ser pecador y ser amigo de Dios. El pecado forma una gran barrera entre la criatura y su Creador; una barrera hecha por el hombre, pero que el hombre solo no puede derribar. El pecado es un delito que merece una sola pena: la condenación eterna. Ése es el triste panorama del destino del hombre. Pero algo no ha cambiado en ese drama: Dios sigue fiel en el amor a su criatura y tiene un plan para salvarlo.¡Ha nacido el Salvador!

En la plenitud de los tiempos la segunda persona de la Santísima Trinidad, el Hijo, se hizo hombre y nació de la Virgen María para realizar la misión que le dio su Padre celestial: la redención.

El plan de salvación

En el plan de salvación está el que Jesús sea el Maestro que enseña con sus obras y con sus palabras el Evangelio, la Buena Noticia, que no es solamente una doctrina al modo de los grandes maestros, sino una nueva forma de vivir: vivir como hijos de Dios, ya desde ahora, el Reino. Jesús, nacido en Belén, nos hermana a Él y nos hace hijos de Dios, su Padre. Dios se hace hombre para que el hombre se haga hijo de Dios. De la cuna a la cruz, Jesús pasa entre nosotros haciendo el bien y mostrándonos que no hay mejor amigo que el que da la vida por sus amigos.

Jesús en la cruz, vencido por su enemiga la muerte, corre nuestra misma suerte, pero Jesús saliendo de la tumba resucitado, vence a la muerte y nos da la esperanza de resucitar nosotros venciendo definitivamente al pecado y a la muerte.

Jesús naciendo en Belén hace presente entre nosotros el Reino de Dios en contraposición con el mundo, dominado por Satanás, y a aquellos que aceptan a Jesús, como dice el evangelista san Juan, les da el poder de ser hijos de Dios, aun viviendo en este mundo.

La verdadera Navidad

No permitamos que nos cambien la Navidad. La Navidad es el gozo espiritual por el nacimiento del Salvador, es el agradecimiento por haber sido hechos hijos de Dios. Una Navidad materializada y reducida tan sólo a gozar los placeres de una fiesta no nos traerá más que una alegría pasajera y un vacío en el alma.Vivamos la Navidad como una fiesta del espíritu que se manifiesta en esos signos externos de los que tenemos necesidad para expresar lo que llevamos dentro.

Convivamos con nuestra familia de una forma más íntima, y demos preferencia a esa fiesta por excelencia que es la Misa.Vivir la Misa de la Vigilia de Navidad, la famosa Misa de Gallo, es como si nos uniéramos a los pastores convocados por los ángeles a adorar al Niño que nos ha nacido en la gruta de Belén.  Porque una Navidad sin Cristo no es Navidad.

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