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ESPECIAL: TRADICIONES MEXICANAS
Hay buenas razones para considerar a las pastorelas como derivadas de aquellos llamados autos sacramentales que surgieron en España desde el propio siglo XIV…
El Observador / Redacción
Hay buenas razones para considerar a las pastorelas como derivadas de aquellos llamados autos sacramentales que surgieron en España desde el propio siglo XIV cuando se instituyó la solemne procesión en honor del Cuerpo de Cristo. En cada una de las estaciones de aquella procesión empezaron a representarse dramas cortos en que se recordaba el episodio bíblico que en ellas se recordaba.
En el siglo XVI los evangelizadores españoles que vinieron al Nuevo Mundo, particularmente a la Nueva España, enfocaron el drama sacro al tema único del nacimiento del Salvador. Para denominar este género teatral rescataron y castellanizaron el nombre pastorela (del italiano «pastorella», pastorcilla), dado, según se dice, por Torcuato Tasso, en Italia, precisamente a cierta escenificación de ambiente pastoril, especie de villancico escenificado, que no sobrevivió por mucho tiempo.
Los evangelizadores novohispanos aprovecharon las facultades histriónicas innatas de los indígenas y con ellos como actores y más tarde también como directores, escenógrafos, tramoyistas, etc., crearon una tierna e ingenua representación escénica, en algunas localidades rebautizada como «coloquio». Las pastorelas, sencillas, alegres y frescas, están escritas en verso y contienen cantos, bailes y sanos detalles hilarantes.
La Adoración a los Reyes Magos, ideada por fray Andrés de Olmos, escrita en náhuatl, se dice que puede considerarse como la primera pastorela compuesta en México.
No tardó mucho en establecerse un modelo básico de las pastorelas que gira en torno al viaje de unos pastores que intentan ir a Belén para adorar al recién nacido Niño Dios, pero un grupo de diablos trata de impedirlo. Al final, Satanás es derrotado por san Miguel y los pastores entregan regalos para el Santo Niño, lo arrullan y le cantan villancicos. Hay personajes con un nombre asignado y que realizan una actividad específica. Los pastores generalmente están encabezados por Gila, Bato y Bartolo, y los diálogos en que intervienen dan cuenta de las circunstancias del peregrinar de María y José, del nacimiento de Jesús, de la adoración de los Reyes Magos y, así, la pastorela se convierte en un eficaz método de enseñanza de la historia sagrada. Entre el grupo de ángeles nunca falta san Miguel, encargado de entablar duras batallas con los demonios, a quienes finalmente vence. Actualmente, con fines netamente mercantilistas, algunos representan pastorelas desvirtuadas en las que de todo se hace chacota: del ambiente actual, de personajes conocidos y especialmente de la política, ingredientes que jalan a un público esencialmente esnob. |