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EL OBSERVADOR EN EL VATICANO
El vicario de Cristo señaló que este momento representa para los cristianos «un tiempo de espera y de esperanza, un tiempo privilegiado de escucha y reflexión».
Por Sandra Ramírez
El domingo 30 de noviembre el Papa presidió las primeras vísperas de Adviento en la basílica vaticana y visitó la parroquia de San Lorenzo Extramuros en Roma por el 1750 aniversario del martirio del santo diácono.
Llamó a la reflexión en el marco del primer Domingo de Adviento, día con el que se da inicio al nuevo año litúrgico, el vicario de Cristo señaló que este momento representa para los cristianos «un tiempo de espera y de esperanza, un tiempo privilegiado de escucha y reflexión».
Adviento significa caminar al encuentro de Jesús que viene; es recordar y reflexionar sobre la primera venida del Señor en la carne, así como reconocer que Cristo presente entre nosotros se hace nuestro compañero de viaje en la vida.
El Papa explicó cómo esta conciencia «debe ayudarnos a ver el mundo con distintos ojos, a interpretar los eventos particulares de la vida y la historia como palabras que Dios nos dirige, como signos de su amor que nos aseguran su cercanía en toda situación; esta conciencia, en particular, debe prepararnos a acogerlo cuando ‘de nuevo vendrá en la gloria para juzgar a los vivos y a los muertos, y su reino no tendrá fin».
Asimismo, Benedicto XVI recordó la importancia de velar y seguir al Señor para «conformar la propia vida a la suya», es decir: transcurrir cada momento de nuestro tiempo en el horizonte de su amor sin dejarnos abatir por las inevitables dificultades y problemas cotidianos.
Invitando a la reflexión por el primer domingo de Adviento durante el rezo del Angelus dominical en la plaza de San Pedro, el Papa alemán recordó que muchas veces no sabemos, e incluso no queremos encontrar tiempo para Dios; sin embargo, Él siempre tiene tiempo para nosotros. |