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Escrito por Adolfo Orozco Torres   
Domingo 30 de Noviembre 2008

LA CIENCIA ANTE LA FE

Image El premio de la Fundación Templeton para la persona que más se haya destacado en el estudio sobre las relaciones entre la ciencia y la religión, es el más importante del mundo en este campo.

Por  Adolfo Orozco Torres

El premio de la Fundación Templeton para la persona que más se haya destacado en el estudio sobre las relaciones entre la ciencia y la religión, es el más importante del mundo en este campo. En este 2008 el premio le fue otorgado el 12 de marzo al doctor Michael Heller, astrofísico polaco de 72 años, quien, además, es sacerdote católico. El doctor Heller ha dedicado su trabajo científico al estudio del origen del universo y ha desarrollado algunas ideas propias al respecto.

El doctor Heller es profesor en la Facultad de Filosofía de la Academia Pontificia de Teología en Cracovia, Polonia. Hablando del origen del Universo, menciona: «… y si preguntamos sobre la causa del Universo, debemos preguntarnos sobre la causa de las leyes matemáticas. Haciendo esto, estamos de regreso en el gran modelo divino del universo, la pregunta de la causalidad última. ¿Por qué hay algo, en lugar de nada? Al hacernos esta pregunta, no estamos indagando sobre una causa como las muchas otras causas. Nos estamos interrogando sobre la raíz de todas las causas posibles.»

El doctor Heller logró crearse una reputación científica internacional, a pesar de la animadversión del régimen comunista, habiendo publicado más de 30 libros y aproximadamente 400 artículos especializados en revista internacionales en temas como la unificación de la relatividad general y la mecánica cuántica, la teorías sobre multiversos y sus limitaciones, métodos geométricos en física relativista y filosofía e historia de la ciencia, entre otros campos.

Además, como sacerdote católico, supo remontar la actitud anti-religiosa de las autoridades polacas abriendo nuevos enfoques sobre la fe y posicionando el punto de vista tradicional cristiano sobre el universo en un marco contextual mas amplio en lo que puede adecuadamente llamarse «teología de la ciencia». El rector de la Universidad Jagelloniana de Cracovia, el profesor Karol Musiol, quien lo nominó para el premio de la Fundación Templeton, dijo que la combinación que el doctor  Heller logra entre la investigación científica y la indagación teológica se remonta sobre la posición simple del «concordismo», y añade: «Su posición única trabajando como científico creativo y siendo al mismo tiempo un reflexivo hombre de religión, le ha dado a la ciencia un sentido de misterio trascendente» y añade: «y a la religión una visión del universo a través de los muy abiertos ojos de la ciencia». Es evidente que para él la naturaleza matemática del mundo y su comprensibilidad por los seres humanos constituyen la evidencia circunstancial de la existencia de Dios.

Estas expresiones del profesor Musiol sobre la actitud del doctor Heller están en total sincronía con lo que han expresado muchos científicos. El propio Albert Einstein decía que lo que más le maravillaba del Universo es que pudiera describirse en términos matemáticos. Johanes Kepler, entre los siglos XVI y XVII, el primer descubridor de las leyes matemáticas que describen el movimiento de los planetas del sistema solar, desarrolló toda una estructura geométrico-matemática para describir el universo, hasta donde él llegó a conocerlo. El doctor Heller obtuvo en 1965 su maestría en filosofía con una tesis sobre los aspectos filosóficos de la teoría de la relatividad y en 1966 su doctorado en filosofía sobre cosmología relativista. Sus grados académicos fueron en filosofía, debido a que las autoridades comunistas prohibieron a la Universidad otorgarle grados en Física, a pesar de que sus estudios fueron principalmente en esta disciplina.

El doctor Heller ha trabajado en el Instituto de Astrofísica y Geofísica de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica y en el Instituto de Astrofísica de la Universidad de Oxford, en Inglaterra. En 1986 empezó a colaborar con el doctor George Coyne, director en ese tiempo del Observatorio Vaticano en Castel Gandolfo, y con el astrofísico y teólogo William Stoeger en el mismo Observatorio. Ésta es sólo una muy breve e incompleta relación de la intensa y fructífera labor del doctor Heller en el campo de las relaciones armoniosas entre la religión y la ciencia.

En los años 60’s, el entonces arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, invitó al doctor Heller,  junto con otros científicos, filósofos y teólogos a su residencia para discutir sus diversas disciplinas. Heller, junto con Józef  Zycinski —quien sería arzobispo de Lublín más tarde-, fundaron el Centro de Estudios Interdisciplinarios, que después se convirtió en la Facultad de Teología de Cracovia.

El presidente de la Fundación Templeton, John M. Templeton Jr., hijo de Sir John Templeton, dijo que la actividad académica del doctor Heller ha expuesto a la comunidad global a una comprensión más amplia del propósito de la vida: «La búsqueda de Michael Heller de una comprensión más profunda ha conducido a avances pioneros en conceptos religiosos y en el conocimiento, así como a la expansión de los horizontes de la ciencia». El premio le fue otorgado oficialmente por Su Alteza Real, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, en una ceremonia privada en el Palacio de Buckingham el 7 de mayo de este año.

Heller planea dedicar el dinero del premio, 820 mil libras esterlinas (más de 1.6 millones de dólares), para crear el Centro Copérnico, junto con la Universidad Jagelloniana y la Academia Pontifica de Teología en Cracovia, para impulsar la investigación y la educación en ciencia y teología como una disciplina académica. En la conferencia de prensa en que se dio a conocer el premio se anunció que la Fundación Templeton va a lanzar una gran discusión en línea sobre la pregunta: «¿Necesita el Universo tener una Causa?» en su página www.templeton.org

Tomado de http://www.templetonprize.org/bios.html

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