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EL OBSERVADOR EN EL VATICANO
En la fiesta de Todos los Santos el Papa Benedicto XVI pidió adoctrinar sobre la realidad de la muerte y la vida eterna para que la verdad cristiana no se mezcle con «mitologías de varios géneros».
Por Sandra Ramírez
En la fiesta de Todos los Santos el Papa Benedicto XVI pidió adoctrinar sobre la realidad de la muerte y la vida eterna para que la verdad cristiana no se mezcle con «mitologías de varios géneros».
La costumbre de rezar por los muertos se remonta a los primeros tiempos del cristianismo, cuando ya se honraba su recuerdo y se ofrecían oraciones y sacrificios por ellos. La Iglesia ha querido instituir un día que se dedique especialmente a orar por aquellas almas que han dejado la Tierra.
El vicario de Cristo, durante el rezo del Ángelus de este pasado domingo 2 de noviembre, señaló la importancia de que los cristianos vivan la relación con los difuntos «en la verdad de la fe» y miren a la muerte y al más allá «en la luz de la revelación». Asimismo, reflexionó sobre el significado de recordar a quienes «duermen el sueño en paz» con el alma dirigida a la realidad última de la vida eternal.
La Iglesia invita a todos a rezar por sus queridos difuntos y a detenerse ante sus tumbas en los cementerios. El Papa precisó que la oración de un alma peregrina en el mundo puede ayudar a otras almas que se están purificando tras la muerte. Por otra parte, la intención general del Apostolado de la Oración del Papa para el mes de noviembre es: «Para que el testimonio de amor ofrecido por los santos fortifique a los cristianos en la entrega a Dios y al prójimo, imitando a Cristo que vino para servir y no para ser servido».
Antes de concluir el Ángelus y el responso por los fieles difuntos, Benedicto XVI cuestionó: «¿Los hombres y las mujeres de nuestra época desean aún la vida eterna? ¿O quizá la existencia terrena se ha convertido en el único horizonte?».
Como es tradición, la tarde del domingo, el Papa realizó una visita privada a las grutas vaticanas para rezar por los Papas allí sepultados y por el alma de todos los fallecidos. |