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ALACENA
Hay muchos analfabetos religiosos: cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga
Por Mercedes De La Torre / Roma (Especial para el observador)
A unos días de finalizar el Sínodo de los Obispos “La palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”, se observa cómo la Palabra de Dios es fuente de la verdadera riqueza.
El padre sinodal representante de América Latina, el cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, Honduras, afirmó que: “La pobreza existe en todo el mundo, lamentablemente, y no es exclusiva de nuestros países”.
A su vez resaltó que hay mucha gente que no sabe leer o escribir pero que tiene gran sed de conocer la Palabra de Dios, por lo que instó a ayudarles y dijo: “precisamente en mi país tenemos una experiencia preciosa de algunas personas que aprendieron a leer simplemente para poder leer la Biblia”.
“Yo diría –agregó Maradiaga- que la mayor riqueza es tener el sentido de la vida. Saber para qué vive uno y por qué vive uno y esto lo dice claramente la palabra de Dios. Por consiguiente, cuando logramos que la palabra de Dios llegue a todas las manos estamos enriqueciéndonos”.
Nuestro pueblo tiene hambre de Dios
El ámbito misionario se palpa fuertemente en este Sínodo: “Una de las cosas que más nos motiva –concluye el arzobispo de Tegucigalpa- es el cómo hacer para saciar esta hambre tan grande que tiene nuestro pueblo, y hablo de la palabra de Dios, y la respuesta es: volviéndonos todos una palabra viva para llegar a la gente”.
Los medios de comunicación tienen un rol fundamental en la difusión de esta riqueza, como lo afirma el secretario general del Sínodo, monseñor Nicola Eterovic:
“Debemos, como Iglesia, encontrar también modos para acercarnos a la gente analfabeta. Lamentablemente el analfabetismo está muy difundido, por lo que es muy importante la transmisión también oral, como por radio, televisión y también a través del arte, con imágenes”.
“Pero también –agrega- hay analfabetos modernos que quizá tienen mucha cultura científica, económica, pero que en el campo religioso deben todavía aprender a leer”. Y asegura: “el Sínodo busca también la forma de hacer que descubran la gran riqueza de la Biblia, de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia de hoy”. |