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JÓVENES
Para llenar el vacío del alma, el hombre de hoy retrocede cada vez más al absurdo de la superstición y del paganismo. Ha cambiado a Dios por el mismo demonio.
Por María Velázquez Dorantes Cada año las comunidades europeas, angloamericanas e iberoamericanas festejan a su manera la famosa noche de brujas. A ello le suman distintos símbolos de superstición que han abarrotado las tiendas y las ideologías de muchos que creen en esta fiesta pagana.
La calabaza de Halloween
La calabaza perforada con forma de rostro e iluminada por dentro es la adaptación de una leyenda irlandesa conocida como Jack-o-lantern, donde el personaje principal es Jack, quien habiendo hecho tratos con el diablo en su vida, a la hora de su muerte no pudo entrar en el Cielo pero tampoco en el infierno, por lo que estuvo condenado a vagar, colocando dentro de un nabo una braza de carbón. Esta leyenda llegó a los pueblos célticos, quienes alumbraban el camino de los muertos para el regreso al mundo de los vivos; después de unos años los irlandeses llegaron a los Estados Unidos y conocieron las calabazas; observaron que eran más amplias para ser perforadas y decidieron realizar con ellas el «tenebroso» candil de Jack.
Un gato negro en el camino
Otro de los símbolos más significativos para esta fiesta pagana ha sido la presencia de un gato negro. En la antigüedad se creía que un gato negro era la forma felina en que algún poder demoníaco había transformado a una persona, es decir, los gatos eran personas malditas. Se decía que el cuerpo del gato negro no era más que el disfraz que utilizaban las mismas brujas para pasearse tranquilamente por la ciudad, pasando inadvertidas. Por eso una de las tradiciones del Halloween advierte que si un gato negro se te cruza por delante en esta noche la mala suerte caerá sin remedio sobre tu cabeza. Ello se popularizó con la adaptación que llevó a cabo Stuart Gordon del relato de Poe El gato negro para la serie Masters of Horror.
El regreso al antiguo paganismo
Halloween significa All hallow’s eve, expresión del inglés antiguo que se traduce como Víspera Santa, pues se refiere a la noche del 31 de octubre, víspera de la fiesta de Todos los Santos. La fantasía anglosajona, sin embargo, le ha robado su sentido religioso para celebrar en su lugar la noche del terror, de las brujas y los fantasmas. Halloween marca un triste regreso al antiguo paganismo.
Cuando los pueblos celtas se cristianizaron no todos renunciaron a las costumbres paganas. Es decir, la conversión no fue completa. La coincidencia cronológica de la fiesta pagana con la fiesta cristiana de Todos los Santos y la de los difuntos, que es el día siguiente, hizo que algunos las mezclaran. En vez de recordar los buenos ejemplos de los santos y orar por los antepasados, se llenaban de miedo ante las antiguas supersticiones sobre la muerte y los difuntos.
La cultura moderna, jactándose de ser pragmática y científica, ha rechazado a Dios por considerarlo un mito ya superado. Al mismo tiempo, para llenar el vacío del alma, el hombre de hoy retrocede cada vez más al absurdo de la superstición y del paganismo. Ha cambiado a Dios por el mismo demonio.
Del cine y la televisión a la realidad
Uno de los mayores medios de propagación de la fiesta y los símbolos paganos del Halloween ha sido el séptimo arte con la complicidad de la televisión.
La internacionalización del Halloween se produjo gracias al cine y a las series de televisión. En 1978 se estrenaba en Estados Unidos y en el mundo entero La Noche de Halloween, de John Carpenter, una película ambientada en la víspera de Todos los Santos que supuso una referencia para el cine de terror.
Éxitos de la pequeña pantalla, como Los Simpson, comenzaron a dedicar un capítulo cada año al Halloween hasta popularizar más la calabaza sonriente.
La noche de Halloween inauguró todo un subgénero y un nuevo modo de entender el cine de terror, y de reproducir en Iberoamérica una forma para «amenizar» la fiesta de noche de brujas. Basta mirar las casas adornadas con sombreros, calabazas y telarañas, y sentarse en la sala de la casa con las luces apagadas para revivir la sensación de Halloween con aquellas películas que a partir de 1980 se reprodujeron constantemente. |