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DESDE EL VATICANO
Mensaje para la 95 Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado
Por Sandra Ramírez / Roma
Con motivo del Mensaje para la 95 Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado (JMER) que se celebrará el 18 de enero de 2009, el Papa Benedicto XVI afirmó el miércoles 8 del mes en curso que la misión de la Iglesia en la era de la globalización es de anunciar sin reservas el Evangelio para que —en Jesucristo— todos los pueblos estén llamados a convertirse en uno solo.
“Esta es la misión de la Iglesia y de todos los bautizados, una misión que con atenta solicitud pastoral se dirige también al variado universo de los emigrantes.”
La audiencia se celebró en la plaza de San Pedro y contó con la presencia de 25.000 personas, frente a las cuales el Santo Padre propuso seguir el ejemplo solidario de san Pablo y tener en cuenta las diversas situaciones sociales, culturales y particulares de todos aquellos que viven en condiciones de emigrante e itinerante.
El Pontífice prosiguió la catequesis sobre el “Apóstol de los gentiles” abordando la relación del santo con la figura histórica de Jesús. «San Pablo no piensa en Jesús como un historiador —explicó el Papa—, no lo ve como un personaje del pasado. Conoce ciertamente la tradición (...) sobre su vida, pero no lo trata como algo pasado, sino como realidad del Jesús vivo. (...) Jesús vive ahora y habla ahora con nosotros. Esta es la forma verdadera de conocer a Jesús y la tradición sobre Jesús.». Desde esta perspectiva, explica el Santo Padre, la enseñanza y el ejemplo de Pablo cobran un relieve singular en la solidaridad fraterna, que se traduce en gestos diarios de comunión, de participación y de solicitud gozosa por los demás.
“San Pablo emigrante, Apóstol de los Pueblos”, es el tema del Mensaje del Santo Padre para la JMER 2009, la cual tiene como objetivo ser un estímulo a vivir en plenitud y sin discriminaciones el amor fraterno hacia el prójimo. El texto ha sido publicado en inglés, francés, italiano, español y alemán con el fin de promover alrededor del mundo la convivencia pacífica entre las diversas etnias, culturas y religiones.
«¿Cómo no hacernos cargo de las personas que se encuentran en penurias o en condiciones difíciles, especialmente entre los refugiados y los prófugos? ¿Cómo no salir al encuentro de las necesidades de quienes, de hecho, son más débiles e indefensos, marcados por precariedad e inseguridad, marginados, a menudo excluidos de la sociedad? A ellos es preciso prestar una atención prioritaria» – Benedicto XVI |