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Mes del Rosario: citas y sugerencias
Por el padre Justo López Melús
1º. La oración de Jesús en Getsemaní. “Hágase tu voluntad, no la mía”. Aceptar los misterios de Dios. Difícil y ejemplar oración. Por tres veces pide Jesús al Padre, hasta derramar sangre, que le libere del trance que se avecina. El Padre no cede, y el Hijo acepta. Se resiste, pero acepta. – Decimos con frecuencia al sacerdote: “Padre, rezo mucho, pero Dios no me escucha”. Lo único que podemos aconsejar y hacer es aprender el ejemplo difícil y maravilloso de Jesús. –La oración no cambia normalmente los acontecimientos, pero nos cambia a nosotros para que aceptemos los planes de Dios. “Es curioso cómo cambian mis ideas cuando las llevo a la oración”. “Padre, me pongo en tus manos” (Foucauld).
2º. La flagelación del Señor. Al ver en la película “La Pasión” la cruel escena de la flagelación, dicen que Juan Pablo II exclamó: “Así fue, así fue”. Santa Teresa tenía especial devoción al Señor “en la Columna”. Compasión (sufrir con) de los innumerables sufrimientos físicos del hombre, del hermano: tullidos, deformes, incurables, discapacitados… Compasión de los que son objeto de la crueldad humana, más bien inhumana (los animales no tratan así a sus congéneres, no son tan bestias…) ¡Secuestro, tortura, violación! “Una injusticia contra cualquier hombre es una bofetada que golpea el rostro de Cristo”. ¡Virgen Dolorosa!
3º. Coronación de espinas. Compasión, con los enfermos mentales: depresivos, desesperados, alzhaimer, suicidas. Compasión con las madres, esposas, hermanas, familiares, atadas durante años a la cama, sufrimientos interminables de un enfermo. ¡Virgen de la Soledad!
4º Jesús con la cruz a cuestas. Ayudar al hermano a llevar la cruz. Ser cireneos, verónicas. Ver el rostro de Jesús en el hermano. –Una religiosa de la Madre Teresa de Calcuta, que cuidaba a un moribundo: “Madre, he estado doce horas acariciando el rostro del Señor”. –La cruz siempre pesa, si no, no sería cruz. Pero pesa menos y se encuentra algún alivio si se lleva mirando a Jesús, siguiendo sus huellas. Cristiano no es el que no cae nunca, sino el que se levanta siempre, como Jesús camino de El Calvario. Cristiano es el que da la mano, y el que no da la mano no es cristiano, haga lo que haga con esa mano.
5º. Jesús muere en la cruz. “Padre, perdónalos…” Aprender las lecciones de la cruz. Perdonar, romper el círculo vicioso “ofensa – venganza” con el perdón y el amor. –“Ojo por ojo, y el mundo acabará ciego” (Gandhi). –Lamento de Jesús en el abismo de la oscuridad: “Padre, ¿por qué me has abandonado? –Padre, en tus manos…”. Como en Getsemaní, Jesús resistió y aceptó. –Quizá es la escena que más uso como sacerdote: –Padre, ¿por qué me tocó a mí esta desgracia?, y contesto: Jesús, inocente, fue llevado a la cruz. No preguntes por qué, sino para qué permitió esto el Señor. –Un serafín, a las puertas del paraíso amenazaba con una espada, nadie podía entrar. Ahora esa espada se ha vuelto lanza y con ella Longinos ha abierto el costado de Jesús, el nuevo Paraíso. –El Señor canceló el acta de nuestros pecados clavándola en la cruz, su sangre los borró. –Como escribió un amigo con humor: “Nada hay más alegre que morir en gracia de Dios y con un pijama de vivos colores”. –La sangre del Señor nos libre del pecado, nos dé la verdadera libertad: “Libertad no es hacer lo que me dé la gana –eso es libertinaje–, es hacer lo que debo porque me da la gana”. |