JHS
   Miércoles 08 de Febrero 2012   Inicio arrow No. 692 (12 de octubre de 2008) arrow ¡Esto es progresar!
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín gratuito
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces
¡Ayúdenos!
Franquicia

Feed de El Observador Sucripcion por mail de El Observador Facebook de El Observador Twitter de El Observador

Publicidad

Una novela, un viaje, una aventura...

Soluciones, cerca de ti

Blog de un periodista católico: Jaime Septién

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

Buscando la verdad

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Divulgación de información científica relacionada con la sexualidad

Televisión católica / Iluminando al mundo

Misioneros de Guadalupe

Fuentes RSS
¡Esto es progresar! Imprimir
Escrito por Jaime Septién   
Domingo 12 de Octubre 2008

PÓRTICO

Image Gracias a los «progresistas», la raíz indígena (como la raíz cristiana), que constituye parte de nuestra esencia, nos ha sido robada, cambiada por modas del mercado ideológico.

Por Jaime Septién

En su libro más reciente (Batallas por la historia, Planeta, 2008), el estupendo historiador mexicano José Manuel Villalpando dedica el capítulo final al tema del aborto y el pensamiento que de éste tenían los aztecas.

Sería difícil que alguno de los que alegan libertad para asesinar al indefenso no se apresure a defender a los antiguos mexicanos, «víctimas» de la Iglesia católica y de su «alianza» con el poder durante la Conquista.  Pues bien, en el aborto tendrán que encontrar una coartada, pues resulta que los aztecas lo aborrecían; figuraba en la lista de sus faltas más abominables.

Nuestros antepasados le decían a quien tenía la dicha de cobijar en su vientre una vida nueva: «Oye otra cosa, hija mía, que te encomiendo mucho.  Mira que guardes mucho a la criatura de dios que está dentro de ti; mira: no burles con él; mira que no vayas a ser causa de alguna enfermedad por tu culpa, a la merced que nuestro señor te ha hecho, que es haberte dado una criatura, que es como un joyel con que te ha adornado; mira que te guardes de tomar alguna cosa pesada en los brazos, o de levantarla con fuerza, porque no fueras a malograr a tu criatura; hija, no uses el baño demasiadamente, mira que no la fueras a matar con el calor demasiado del baño».

Villalpando cita a fray Bernardino de Sahagún, quien en su revisión exhaustiva de la cultura de los aztecas recuerda y resume lo que éstos pensaban de la mujer embarazada: «Lo que tiene en su vientre es la merced que Dios le ha hecho». 

Gracias a los «progresistas», la raíz indígena (como la raíz cristiana), que constituye parte de nuestra esencia, nos ha sido robada, cambiada por modas del mercado ideológico. Hoy mismo, según el estudio «Estimaciones del aborto inducido en México», nuestro país supera el promedio mundial con un índice de 33 abortos inducidos por cada mil mujeres en edad reproductiva, mientras la media mundial es de 29 por cada mil.

¿Qué pasó en el camino?  Olvidamos la herencia de dos culturas que respetaban al no nacido como una joya, como un milagro, como una gracia.  Lo convertimos en una especie de tumorcillo maligno.  Y ahora somos campeones en despedazarlo.  Menudo progreso...

<Anterior   Siguiente>

Los artículos firmados son responsabilidad del autor. Las palabras de "El Observador de la Actualidad" y el logo son Marca Registrada. Derechos Reservados: Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2012