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DESDE EL VATICANO
Desde la plaza de San Pedro en el Vaticano el Papa Benedicto XVI continuó con la serie de catequesis dedicadas a la figura y la acción de San Pablo.
Por Sandra Ramírez / Roma
Desde la plaza de San Pedro en el Vaticano el Papa Benedicto XVI continuó con la serie de catequesis dedicadas a la figura y la acción de San Pablo. El Papa reflexionó sobre la relación de Pablo con los apóstoles, señaló la importancia que san Pablo otorga a la «Tradición viva de la Iglesia» y rebatió la versión de quienes afirman que este santo inventó el cristianismo.
Alrededor de 15 mil personas asistieron a la audiencia general del pasado miércoles 24 de septiembre, en la cual el Santo Padre afirmó que la fe cristiana «no nace de un mito, ni de una idea, sino del encuentro con el Resucitado, en la vida de la Iglesia».
El Papa explicó la importancia que Pablo confiere a la Tradición viva de la Iglesia, la cual «demuestra cuán equivocada está la visión de quienes atribuyen a Pablo el invento del cristianismo».
San Pablo, «aunque fue contemporáneo de Jesús de Nazaret —dijo—, nunca tuvo la ocasión de encontrarlo durante su vida pública; por eso sintió la necesidad de consultar a los primeros discípulos del Maestro para llevar el Evangelio hasta los confines del mundo».
Al incluir su propia experiencia en el camino de Damasco, san Pablo «subraya la identidad y la unicidad del anuncio del Evangelio: ‘Tanto ellos como yo predicamos la misma fe, el mismo Evangelio de Jesucristo muerto y resucitado que se entrega en la Santísima Eucaristía’».
La Eucaristía y la Resurrección: «el centro de la vida de la Iglesia» Según el Papa, Pablo transmite en sus cartas dos elementos fundamentales de la tradición viva de la Iglesia, que son el anuncio de la Resurrección y la Eucaristía.
Estas formulas, que contienen las palabras de Jesús en la Última Cena y la enumeración de las apariciones del Resucitado, constituyen el nudo de la teología paulina.
La Última Cena, señaló Benedicto XVI, explica el alcance de la muerte y la resurrección, atestiguando que la Eucaristía ilumina la maldición de la cruz, transformándola en bendición. «De la Eucaristía y en la Eucaristía se edifica la Iglesia y se reconoce como Cuerpo de Cristo, alimentado cada día por la potencia del Espíritu de Cristo».
«Cuanto más intentamos hallar las huellas de Jesús de Nazaret por los caminos de Galilea —concluyó— tanto más entendemos que Èl se hizo cargo de nuestra humanidad, compartiéndola en todo menos en el pecado.
Ésta representa la quinta audiencia general dedicada a la figura de san Pablo. El obispo de Roma precisó que continuará la serie de catequesis para profundizar «en la aportación de Pablo a la Iglesia de los orígenes» y la misión evangelizadora recibida de Cristo. |