|
EL OBSERVADOR EN ROMA
"Cuando yo pensaba en la Virgen pensaba en la Virgen de Guadalupe, en la guadalupana, en la morenita, y yo siempre sentí que Ella estaba muy cerquita de mí".
Por Mercedes De La Torre
Ingrid Betancourt, ex candidata a la presidencia de Colombia, liberada el pasado 2 de julio después de casi 7 años de secuestro por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), fue recibida por el Papa Benedicto XVI el 1 de septiembre en la residencia de verano de Castel Gandolfo.
El mismo día de su liberación, Betancourt expresó el deseo de encontrarse con el Santo Padre y unos minutos después de lograrlo, expresó: «la entrevista con el Papa fue un deseo hecho realidad»; este deseo surgió desde que se encontraba secuestrada.
Cuando yo estaba prisionera, el Papa pronunció mi nombre»
En una entrevista confió que, en un momento de profunda soledad y depresión, cuando estaba prisionera en la selva, encendió la radio y escuchó precisamente la voz del Papa; hablaba sobre los secuestrados en Colombia: «pronunció mi nombre y yo lo oí, yo estaba en la selva, cautiva en una hamaca debajo de un mosquitero… saber que él sabía que yo existía fue para mi como volver a ser un ser humano, sentir que no era un paquete ni una mercancía».
En favor de otros 26 secuestrados por las FARC
Momentos después de su audiencia con el Papa ofreció una conferencia de prensa en la sede de la provincia de Roma. Y aprovechó la ocasión para enviar un mensaje a los todavía 26 prisioneros que permanecen cautivos en la selva, y afirmó: «tengan la seguridad que no voy a dejar de trabajar por ustedes. Diré al mundo que esto tiene que parar. Insistiré en que las FARC los deje libres».
«Los tengo a todos en mi corazón —agregó—, quiero que tengan fuerza, que sigan siendo los valientes que yo admiro, que sepan que Dios nos va a conceder la bendición de su libertad. Busquen en la Palabra de Dios la respuesta a tantas preguntas y sepan que Dios siempre hace las cosas bien».
Sin la fe no hay esperanza
Definió lo que significa para ella la fe después de estos años de dolor: «Sin la fe no hay esperanza, sin la esperanza no hay fuerza, no hay fortaleza para poder seguir luchando. La fe lo es todo, es lo que le da sentido a la vida, y la fe en Cristo en especial, para mí esa es la fe; de ahí yo me agarré siempre para seguir viviendo».
La franco colombiana resaltó que habló con el Papa de la Virgen y confesó a El Observador en Roma el importante papel que María tiene en su vida, muy especialmente en la advocación de la Virgen de Guadalupe:
«Yo descubrí a la Virgen leyendo la Biblia, y comprendí quién era. Me di cuenta de la dimensión, del carácter, de la inteligencia, de lo que representa la Virgen y –continuó— cuando yo pensaba en la Virgen pensaba en la Virgen de Guadalupe, en la guadalupana, en la morenita, y yo siempre sentí que Ella estaba muy cerquita de mí. Entonces yo sé que está cerca. Ahora Ella nos está ayudando y va a ayudar a todos los que siguen en cautiverio en Colombia, ella los va a sacar, ustedes lo van a ver, ella nos va hacer ese milagro».
Por último, concluyó que cuando uno ha perdido todo se da cuenta de que: «La vida vale la pena vivirla. Cuando uno encuentra los tesoros que Dios puso en cada ser humano para comunicarnos con Él y encontrar en Él la fuerza para seguir adelante, la esperanza viene con la fe y todo esto es comunicación con Dios». |