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DESDE EL VATICANO
La fuerza del amor es la respuesta que propone el Papa para promover la vida y combatir el odio y la violencia en el mundo.
Por Sandra Ramírez / Roma
La fuerza del amor es la respuesta que propone el Papa para promover la vida y combatir el odio y la violencia en el mundo. El domingo 31 de agosto Benedicto XVI comentó el pasaje evangélico en el que el apóstol Pedro se opone al anuncio de Jesús de su pasión y muerte.
Meditando en la cruz como camino de salvación, el Santo Padre se dirigió a los miles de peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo para rezar el Angelus mariano.
«Con su muerte y resurrección, Jesús derrotó al pecado y a la muerte, pero la lucha no ha terminado, el mal existe y resiste en toda generación, también en nuestros días». Y, ¿cómo responder a tanta malicia? Con la fuerza desarmada del amor que vence al odio, de la vida que no tiene miedo de la muerte. «Es la misma fuerza misteriosa que utilizó Jesús, a costa de ser incomprendido y abandonado de muchos de los suyos», respondió el pontífice.
El Papa Ratzinger señaló que, para llevar a pleno cumplimiento la obra de salvación, Jesucristo sigue asociando a sí y a su misión a hombres y mujeres dispuestos a tomar la cruz y a seguirle. De esta manera, el jueves 28 de agosto, los obispos mexicanos se opusieron públicamente a la decisión de las autoridades judiciales de ratificar la ley que despenaliza el aborto.
Un nuevo golpe para la Iglesia, quien rechaza la ley en una de las ciudades más pobladas del mundo. La arquidiócesis primada de México dio a conocer su total rechazo a la solución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de declarar constitucional la ley que despenaliza el aborto.
El cardenal y arzobispo primado de México, monseñor Norberto Rivera Carrera, ha emitido un comunicado en el que expresa su pesar por esta decisión e hizo un llamado urgente para que se construya una nación que propicie siempre la protección de la vida. («La vida humana es un don, un regalo y un derecho que siempre se debe valorar, cuidar y proteger», afirma el purpurado).
El Papa invitó a los cristianos a seguir con decisión a Jesús. «También para los cristianos cargar con la cruz no es algo opcional, sino una misión que hay que abrazar por amor».
El Papa alemán se despidió recordando cómo «en nuestro mundo actual, en el que parecen dominar las fuerzas que dividen y destruyen, Cristo no deja de proponer a todos su invitación clara: quien quiere ser mi discípulo, reniegue de su egoísmo y lleve conmigo la cruz». |